La Policía argentina recuperó las sedes del Banco Central y el Banco Nación en Buenos Aires luego de la toma hecha por integrantes de una agrupación de desempleados opositores al Gobierno de Cristina Fernández cuyos dirigentes fueron detenidos.
Miembros del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), que lidera el "piquetero" Raúl Castells, ingresaron al edificio del Banco Central, en pleno corazón financiero de Buenos Aires, y al estatal Banco Nación, el mayor de Argentina, en demanda de mejoras para los jubilados y de salarios adeudados a desempleados beneficiados por un plan de trabajo gubernamental.
Castells y su esposa, Nina Pelozo, continúan detenidos en dependencias de la Policía argentina, después de haber tomado durante algo más de una hora ambos edificios, que las autoridades tuvieron que desalojar.
Catells explicó a los medios locales que reclaman al Gobierno de Cristina Fernández mejoras en los pagos a jubilados y la cancelación de salarios atrasados a 23.000 beneficiados del plan Argentina Trabaja, implementado por el Ministerio de Desarrollo Social para dar empleo a desocupados en cooperativas.
La protesta coincide con un severo conflicto entre el Gobierno argentino y el Banco Central por el uso de millonarias reservas para el pago de deuda externa.
"Cómo van a estar desesperados por sacar el dinero para pagar a los fondos 'buitres' y no van a tener la menor preocupación en pagar las deudas a los jubilados y a estas 23.000 familias", se quejó Castells.
El dirigente pidió al Gobierno que "tome nota del hartazgo del pueblo argentino".
"Creen que son una monarquía que quiere reinar sobre todos nosotros", dijo Castells, desde la casa central del Banco Nación, a metros de la Casa Rosada, sede del Ejecutivo argentino.