La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, denunció hoy ante el Parlamento que el presidente de este país, George Maxwell Richards, políticos, jueces y periodistas fueron grabados de manera secreta desde 2005 hasta octubre pasado.
Persad-Bissessar reveló que incluso ella tenía los teléfonos interceptados por una "unidad ilegal" de la Agencia de Inteligencia de Seguridad (SIA, por su sigla en inglés) hasta que la policía efectuó un operativo en ese ente gubernamental y descubrió el sistema de espionaje.
Sin mencionar nombres, la funcionaria dijo que información sensitiva obtenida mediante ese sistema ilegal de grabaciones fue suministrada a un parlamentario de la oposición quien ejerció un cargo de alto rango en el Gobierno anterior.
La primera ministra señaló que aunque tenía conocimiento de la existencia de la SIA, nunca se le informó que esa agencia estaba involucrada en grabaciones ilegales y en interceptar las comunicaciones de ciudadanos.
Afirmó que si se hubiera enterada de este "aspecto secreto" de la agencia, hubiera tomado inmediatamente acción para que se redactara una ley calificando de inconstitucional e ilegal esa actividad.
"Quedé impactada cuando recibí un informe hace menos de dos semanas en el que se sugería que una de nuestras agencias de seguridad, la SIA, podría estar involucrada en un grabaciones políticas", dijo Persad-Bissessar al Parlamento.
En octubre, la policía lanzó un operativo en la sede de la SIA y descubrió pruebas del sistema de grabaciones ilegales, además de cerca de 1 millón de dólares, armas y municiones.
La investigación de la policía, detalló la primera ministra, reveló un "cuadro espantoso" sobre el espionaje telefónico a "gran" parte de la sociedad civil.
Añadió que la operación ilegal de grabaciones también abarcaba a sindicatos, editores, periodistas, presentadores de emisoras de radio, comediantes, artistas y empresarios, entre otros.