La reina Sofía paseó hoy por las calles adoquinadas de Quito y conoció la Iglesia de la Compañía y un museo de arte precolombino, dos de las joyas de su centro colonial, en los que se embebió de la historia de Ecuador.
La lluvia amenazó con la cancelación de la visita, pero al final la reina, paraguas en mano, dio un pequeño paseo por el corazón de la capital ecuatoriana, entre tiendas de especias, indígenas con los hijos en aguayos y una multitud que se congregaba espontáneamente cuando descubría quién era ella.
Tras almorzar con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en el Palacio de Carondelet, situado en la Plaza de la Independencia, el centro neurálgico del Quito colonial, la reina se desplazó hasta la Iglesia de la Compañía, un templo de los jesuitas construido entre 1605 y 1765.
Se trata de una estructura barroca cuyo interior deslumbra con un dorado omnipresente, que recubre todas las paredes, compuestas de frisos, columnas salomónicas y molduras.
De un edificio con impronta española, la reina fue en busca de arte anterior a la llegada europea a América.
Lo encontró en la Casa del Alabado, donde desde hace un año funciona un museo repleto de figuras de chamanes y guerreros de barro, asientos de piedra y cerámicas con forma de ciervos y venados.
"La relación histórica y cultural con España es enorme y estamos muy contentos de que la reina pueda descubrir las raíces profundas del Ecuador, que son pre-colombianas", dijo a Efe Carmen Viteri, miembro de la dirección del museo.
La propia casa es una obra de arte, pues se trata de una mansión con diversos patios y muros inexpugnables construida en 1670, lo que la hace una de las más antiguas de Quito, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad hace más de tres décadas.
La acompañaron en la visita la secretaria española de Estado para la Cooperación, Soraya Rodríguez, y el embajador en Quito, Federico Torres Muro.
Al final del recorrido, la reina paró en la tienda de recuerdos del museo, donde compró unos chocolates ecuatorianos y unas artesanías para acordarse en Madrid de su visita a Quito.