Las revueltas democratizadoras en los países árabes y el intento de los regímenes amenazados por atenazar cualquier fuga informativa agravaron la situación de la libertad de prensa en el mundo en 2011, según el informe anual presentado hoy por Reporteros Sin Fronteras.
"El año ha sido delicado, con un agravamiento de todos los indicadores, empezando por el número de periodistas asesinados, que creció un 16 por ciento hasta los 66", aseguró a Efe el responsable de investigación de RSF, Gilles Lordet.
Pero el principal factor derivó de los movimientos populares de la llamada "primavera árabe", que situó a algunos de esos países como principales focos de represión de periodistas.
Lordet aseguró que el poder constituido trató de atenazar el trabajo de los reporteros y, como consecuencia, ciudadanos normales tomaron el relevo para testimoniar de lo que sucedía a través de las redes sociales.
Estos hecho derivaron "en un importante incremento de la represión de los ciudadanos que utilizan internet para informar", indicó el responsable de RSF, que ha contabilizado 5 "ciberciudadanos" asesinados y 199 arrestados.
En total, la red se vio sometida a alguna forma de censura en 68 países.
El año 2011 aunque no llega se queda cerca de 2009, en que fueron asesinados 75 periodistas, aunque se trató de "un año excepcional" ligado a la masacre de 30 reporteros en Filipinas.
"Pero es un mal año, de los peores del último lustro", afirma Lordet.
Fue Pakistán, por segundo año consecutivo, quien lideró la lista sangrienta con diez periodistas asesinados, pero el mayor retroceso se vivió en Oriente Medio, con 10 víctimas, el doble que en el año anterior, una cifra creciente que para RSF tiene mucho que ver con la represión de las revueltas populares.
Bahrein, Egipto, Libia, Siria y Yemen fueron ejemplos de las dificultades que la prensa tuvo o tiene para cubrir los movimientos de protesta de la población.
Un fenómeno que se extendió a otros países como Sudán, Grecia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Uganda, Chile o incluso EE.UU., donde la población, por imitación de lo sucedido en la ribera mediterránea, reclamó libertad, lo que conllevó problemas para que los reporteros cumplieran su trabajo en condiciones óptimas.
Ese fenómeno provocó una "explosión" de las detenciones de periodistas, 1.044 frente a los 535 del año anterior, a las que hay que sumar los bloqueos informativos y "otras medidas de los gobiernos para asfixiar la información", según RSF.
En paralelo, las agresiones aumentaron un 43 % y RSF contabilizó casi 2.000.
Por primera vez, RSF identificó los diez puntos calientes del planeta para la libertad de prensa, cuatro de los cuales se situaron en el epicentro de la "primavera árabe".
En la cariota plaza Tahrir, los periodistas extranjeros sufrieron agresiones, una tendencia que también se extendió a los informadores locales.
El régimen sirio trata de imponer un "silencio informativo" a la prensa extranjera, donde su trabajo es "especialmente peligroso".
La plaza del Cambio e Sanaa fue escenario de "la mayor parte de los ataques a la prensa" durante las protestas yemeníes.
En la capital de Bahrein, "los periodistas extranjeros fueron reprimidos, algunos de ellos amenazados e incluso agredidos, al igual que sus contactos locales".
En Misrata, centro de la rebelión libia, "ilustra los riesgos que deben correr los periodistas en zonas de conflicto", como demuestra que cinco de ellos murieron en ese país el año pasado.
De entre los otros puntos señalados por RSF destaca el estado mexicano de Veracruz, donde confluyen varios tráficos clandestinos y donde perdieron la vida tres periodistas y una decena se exilió ante la pasividad, "cuando no la complicidad", de las autoridades.
La provincia pakistaní de Beluchistán, las zonas metropolitanas de Manila, la situación de conflicto postelectoral en Costa de Marfil y Mogadiscio, son otros puntos "extremos" para la libertad de la prensa en el mundo.