La Ruta Quetzal se despide de la tripulación del buque Valdivia en Concepción


La expedición de la Ruta Quetzal BBVA se despidió hoy de la tripulación del buque de la Armada chilena "Valdivia" al llegar a la base naval de Talcahuano, en Concepción, en el centro-sur de Chile, tras casi 48 horas de navegación desde el archipiélago de Juan Fernández.


Atrás quedaron más de cuatro días compartiendo experiencias, conversaciones, desayunos, comidas y cenas con los marineros de la nave, que surcó el Océano Pacífico con el mar en calma y un espléndido cielo estrellado como compañero de viaje.


Los jóvenes ruteros dijeron adiós a los que han sido durante estos días su familia y amigos, además de expertos profesores en el arte de la navegación y del combate, a pesar de que el "Valdivia" hace tiempo que abandonó su actividad bélica para convertirse en un barco de transporte de víveres y ayuda humanitaria para los isleños.

 

Sin embargo, entre los expedicionarios quedó la sensación de la aventura vivida a bordo de un buque de esas características en el que, como auténticos marineros, tuvieron que compartir camarote, hacer fila para acceder a los baños y contemplar el horizonte durante las largas horas de viaje.


Desde la cubierta del "Valdivia" tuvieron, además, y en varias ocasiones, la oportunidad de ver ballenas y cachalotes y algún lobo marino en busca de comida que llevar a sus crías a cientos de kilómetros de la costa.


Unas experiencias que jamás olvidarán y que tuvieron ocasión de retener en sus retinas gracias a los avisos por megafonía de los marineros encargados de vigilar los alrededores de la nave.

 

Tampoco olvidarán, con seguridad, el encanto de las estrellas en un cielo completamente despejado, gracias a las explicaciones del experto en astronomía Javier Armentia, quien ubicó para ellos en la bóveda celeste algunas de las principales constelaciones.


A petición de los integrantes de la tripulación, el sacerdote de la Ruta Quetzal BBVA, Jesús Garrido, celebró misa el domingo en el muelle de carga del buque.


Para tan especial circunstancia, los panaderos del barco elaboraron con masa de pan alrededor de cien formas para dar la comunión a todo aquel que quisiera y suministraron vino y una biblia al cura en un improvisado altar en la cubierta de tanques.

 

Fue una ceremonia participativa en la que estuvieron presentes oficiales de la Marina chilena, jóvenes ruteros, miembros de la organización y otras personas que viajaban en el "Valdivia".


Los expedicionarios aprovecharon para agradecer a la tripulación sus atenciones durante el viaje y desearon que nunca más la embarcación tuviera que dedicarse a una misión bélica.


Ya en el puerto de Talhuacano, miembros de la Ruta y de la Marina se despidieron entre abrazos, aplausos y buenos deseos tras el tiempo compartido en alta mar.

 

Algunos ruteros cambiaron sus gorros y pañuelos por las boinas de los marineros mientras en tierra esperaban ya las autoridades de la zona para dar la bienvenida a los expedicionarios que inician hoy la segunda parte de su itinerario por Chile.


Los habitantes de Concepción agasajaron a los miembros de la expedición con danzas típicas chilenas antes de emprender rumbo hasta el buque histórico Monitor Huáscar, navío peruano que fue capturado por Chile el 8 de octubre de 1879.


A bordo del Huáscar los ruteros conocieron la historia del Arturo Prat, héroe chileno que falleció en su cubierta de un disparo en la frente en pleno abordaje desde el Esmeralda, antes de que se hundiera en aguas del Pacífico tras ser abatido por las fuerzas peruanas.


Las expedición de la Ruta Quetzal BBVA, que pasará los próximos dos días acampada en el Regimiento Reforzado número 7 Chacabuco de la Base Naval de Talcahuano, recorrió además los últimos metros del Río Bío Bío hasta llegar a su desembocadura.


En esta región, visitarán mañana las minas de carbón del Chiflón del Diablo, el Parque Lota y el Museo Histórico.


La expedición vivirá una Nochebuena especial compartiendo cena de Navidad con los miembros de la etnia Mapuche, grupo indígena en el que se basó el poeta español Alonso de Ercilla para escribir la "Araucana".


Durante su estancia en la comunidad de Curarrehue, los ruteros aprenderán, entre otras cosas, los secretos que guarda la artesanía y la cocina de los mapuches, la forma en que trabajan la tierra o el uso de sus plantas medicinales, y disfrutarán además con su música y danzas tradicionales.


A orillas del Lago de Villarrica estudiarán los volcanes, bordearán el llamado Rucapillán, el más activo de Chile con sus 2.847 metros de altitud, y plantarán 400 árboles en la zona.


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506159
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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