Representantes de los países de la Unión Europea (UE) han debatido hoy la crisis que atraviesa Honduras y se han mostrado de acuerdo en esperar "hora tras hora" para ver cómo evoluciona la situación, antes de tomar ninguna nueva medida que afecte a ese país centroamericano.
Un grupo de alto nivel integrado por los veintisiete miembros de la UE estudió los últimos acontecimientos relacionados con la situación en Honduras, y acordó "esperar" para ver si finalmente el presidente depuesto hondureño, Manuel Zelaya, regresa en las próximas horas al país, tal y como ha anunciado.
"Por el momento, no podemos hacer nada, sólo esperar hora tras hora", indicaron a Efe fuentes comunitarias.
Por otra parte, señalaron que la UE "sigue apoyando" la labor del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, como mediador en las negociaciones entre Zelaya y el nuevo gobernante de Honduras, Roberto Micheletti, y aseguraron que mantiene la esperanza de que se logre una "solución pacífica" a la crisis.
Otras fuentes europeas destacaron la posibilidad de que el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE aborde la situación en Honduras el próximo lunes en Bruselas, aunque en principio el asunto no está en la agenda.
La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, solicitó hoy a ambas partes a través de un comunicado que "mediten sobre la gravedad de la situación", y que vuelvan pronto a la mesa de negociaciones "con un espíritu constructivo y responsable".
La comisaria ya había declarado previamente su temor de que la crisis dé lugar a una "confrontación militar" en el país, si Zelaya y Micheletti no hacen lo posible para "bajar la tensión".
Por el momento, la Comisión Europea ha decidido congelar el envío de 65,5 millones de euros de ayuda presupuestaria al Ejecutivo hondureño, mientras que, paralelamente, la presidencia sueca de la UE ha anunciado que continuará "restringiendo los contactos políticos" con los representantes del Gobierno hondureño de hecho.
Por su parte, Zelaya continúa su viaje hacia la frontera hondureña desde Managua, acompañado del canciller de Venezuela, Nicolás Maduro.
En Honduras, los seguidores de Zelaya ya han empezado a movilizarse hacia los puntos fronterizos por donde puede llegar el presidente hondureño, al igual que las Fuerzas Armadas del país, que han advertido de que no se responsabilizan de su seguridad.