La Unión Europea (UE) está dispuesta a firmar este mismo año un acuerdo de asociación con Centroamérica si Honduras logra solucionar la crisis política desatada por el golpe de Estado del pasado 28 de junio, reafirmó hoy el encargado de negocios europeo en este país, Peter Versteeg.
"Si se resuelve la situación estaríamos en posición de firmar ese acuerdo antes de fin de año", declaró a periodistas Versteeg, al recordar que el acuerdo interregional está en suspenso hasta que la UE tenga "claridad sobre la situación o la solución a la crisis en Honduras".
Versteeg hizo estas declaraciones al llegar a un hotel de la capital hondureña donde se alojan los representantes de la OEA que participan en el proceso para asistir a una reunión de la Comisión de Verificación del pacto entre el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y el de facto, Roberto Micheletti.
Zelaya dio ayer por fracasado el Acuerdo Tegucigalpa-San José al no lograrse conformar un Gobierno de Unidad y Reconciliación con la participación de ambas partes, para lo que el tratado había establecido el jueves como fecha límite.
Previamente, Micheletti había anunciado un autodenominado Gobierno de Unidad sin participación de Zelaya.
Versteeg afirmó que "toda cooperación en este momento con el Gobierno (de Honduras) está en pausa" hasta que se tenga "una solución a esta crisis política y en ese momento la Unión Europea examinará la situación".
"En este momento tenemos aproximadamente 65 millones de euros de apoyo presupuestario que no hemos podido concretar por la falta de una solución a la crisis", recordó.
Por su parte, el representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Honduras, Steven Stone, cuestionado sobre la posibilidad de que se desbloqueen los desembolsos a ese país, indicó que "en este momento toda la comunidad internacional está mirando los avances que puede haber".
"Estamos esperando que haya acuerdos importantes para los hondureños", sostuvo Stone, que también acudió a la reunión de los representantes de la OEA.
Zelaya fue detenido y expulsado del país por militares el pasado 28 de junio, y horas más tarde el Congreso nombró en su reemplazo a Micheletti, hasta entonces presidente del Legislativo y cuyo Gobierno no reconoce la comunidad internacional.
El pasado 21 de septiembre, el destituido mandatario regresó clandestinamente a Tegucigalpa y permanece en la embajada de Brasil.