El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, confirmó hoy la posibilidad de que la Unión Europea (UE), Francia e Italia se conviertan en los primeros observadores de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIG) y de las cumbres que organiza.
Según indicó, en la última cumbre que celebraron los líderes iberoamericanos el pasado octubre en San Salvador se "abrieron la puertas a los países y organismos observadores".
Así lo indicó Iglesias en Bruselas, tras celebrar esta semana diferentes reuniones con el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana; los comisarios europeos de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, y de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, y con distintos eurodiputados.
El secretario destacó que la SEGIB ya mantiene "relaciones muy estrechas" con la Unión Europea y que espera que se convierta en "uno de los primeros" observadores que se incorpore, a fin de "legitimar las relaciones" que ya tienen.
Además, afirmó que la Secretaría General ha recibido "indicaciones de algunos países que ya se han aproximado para, de alguna manera, asociarse a las cumbres iberoamericanas".
En concreto, aludió a Francia e Italia, y señaló que su asociación como observadores, tanto en la SEGIB como en las cumbres iberoamericanas, "sería un gran honor y un factor de apoyo muy importante".
La cumbre de San Salvador aprobó un consenso sobre modalidades de participación que creó las categorías de observadores asociados y observadores consultivos de la Conferencia Iberoamericana.
La primera figura se refiere a los países que compartan afinidades lingüísticas y culturales con los iberoamericanos y, la segunda, a aquellos que puedan contribuir al fortalecimiento, la promoción y la proyección del espacio iberoamericano.
Los estados que deseen convertirse en observadores deben presentar una solicitud que posteriormente tiene que ser aprobada por los miembros por unanimidad.
En cuanto a la situación de América Latina frente a la crisis, Iglesias subrayó que, aunque la región no vaya a entrar en recesión, los expertos prevén una caída de su crecimiento del 5 por ciento del PIB al 2,5 por ciento, un aumento del desempleo y una depreciación de las monedas nacionales.
Asimismo, señaló que la mala marcha de las economías de socios importantes para América Latina como Estados Unidos y la UE va a acarrear una reducción de un 10 por ciento de las remesas que envían los emigrantes, así como un recorte de las inversiones y del turismo.
Respecto a las medidas para combatir la crisis que han propuesto Estados Unidos y la UE, Iglesias destacó que, en ambos casos, se actúa "de forma muy dinámica" y que "quizá" no haya habido en la historia "una reacción tan rápida".