La UE y Asia exigieron hoy a Libia, Yemen y Siria el cese inmediato de la violencia y una solución política a sus respectivas crisis, al tiempo que urgieron a israelíes y palestinos a no desviar su atención del proceso de paz por los dramáticos cambios que se viven en la región.
Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) y de Asia y Oceanía emitieron hoy, al término de la cumbre de la ASEM, una declaración final que resume los debates de dos días sobre el tema "Trabajando juntos en los desafíos no tradicionales a la seguridad".
Los ministros intercambiaron puntos de vista sobre las protestas en el mundo árabe y el estancado proceso de paz en Oriente Medio.
En este contexto, reclamaron "un alto el fuego inmediato y verificable" en Libia y el fin completo de la violencia y de todos los ataques y abusos contra los civiles.
También expresaron su preocupación por las crisis en Siria y en Yemen. Al régimen de Bachar al Asad le instaron a abstenerse del uso de la fuerza contra los manifestantes, a acometer las reformas prometidas y a impulsar un diálogo amplio y participativo en Siria.
En el caso de Yemen, condenaron el uso de la violencia por parte del régimen de Alí Abdalá Saleh para reprimir las protesta y saludaron el plan propuesto por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para dar una salida a la crisis.
La llamada "primavera árabe", subrayaron en el documento final, no debe convertir al proceso de paz en Oriente Medio en "víctima de la incertidumbre".
Los ministros expresaron su "fuerte apoyó" al plan de paz expuesto por el presidente de EEUU, Barack Obama, quien propuso que las negociaciones entre israelíes y palestinos se retomen en base a las fronteras de 1967 pero con las modificaciones que se acuerden.
"Hay que redoblar los esfuerzos" y "encontrar una vía para superar el estancamiento actual e impulsar negociaciones sustanciales entre las dos partes", señalaron.
Tras saludar el acuerdo de reconciliación alcanzado entre el grupo palestino nacionalista Al Fatah y el islamista Hamás, instaron al Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, Rusia, Unión Europea y la ONU) a convocar cuanto antes una reunión para contribuir al relanzamiento de las conversaciones directas.
La UE y Asia repasaron además los últimos acontecimientos en Irak, Afganistán y Pakistán, y aseguraron que la muerte del líder de Al Qaeda Osama bin Laden ofrece una "oportunidad estratégica" para que los talibanes y otros grupos extremistas participen "en los procesos políticos pacíficos" después de deponer sus armas.
Los titulares de Exteriores expresaron asimismo su esperanza de que el nuevo Gobierno birmano tome las medidas necesarias para la creación de un sistema constitucional y civil, y demandaron de nuevo la liberación de todos los presos políticos.
Consideraron además de "suma importancia" la paz y seguridad en la península coreana y expresaron su preocupación tanto por el programa nuclear de Pyongyang como por el de Teherán.
Los ministros también hablaron de la seguridad alimentaria y energética, del cambio climático, de la piratería, la recuperación económica y de las reformas de las principales instituciones políticas y financieras internacionales.
Al recordar el accidente en la planta nuclear de Fukushima, estimaron que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) debería promover los más altos estándares de seguridad.
Los ministros se mostraron a favor de alcanzar un acuerdo global y vinculante sobre la lucha contra el cambio climático y a lograr resultados concretos en la próxima cumbre de Durban (Sudáfrica).
En el plano económico, afirmaron que la economía se está recuperando, aunque el proceso es "desequilibrado" entre los países y aún no ha creado suficientes empleos y las tasas de crecimiento adecuadas para todas las economías.
En este sentido, se comprometieron a seguir trabajando en pro de la recuperación, con el fin de ayudar a que la economía global sea fuerte y resista a futuras crisis.