La Unión Europea y Canadá quieren que se mantenga el impulso de la reforma financiera


Los responsables de la Unión Europea y del gobierno de Canadá expresaron hoy su voluntad de mantener el impulso en el G-20 encaminado a la reforma del sistema financiero internacional y reafirmaron su compromiso con el comercio como motor de crecimiento económico.


La UE y Canadá celebraron hoy en Bruselas una cumbre, la primera bajo el nuevo tratado europeo, que reunió al presidente del Consejo Europeo, el belga Herman Van Rompuy, al de la Comisión, el portugués José Manuel Durão Barroso, y al primer ministro canadiense, Stephen Harper.


En plena turbulencia de los mercados bursátiles y de deuda por la crisis presupuestaria en Grecia, los dos socios resaltaron la importancia de la cumbre que los líderes de los países más industrializados y de las potencias emergentes (G-20) celebrarán en junio en Toronto (Canadá).

 

Esa cumbre "llega en buen momento", declaró Barroso en la rueda de prensa tripartita, porque en las circunstancias actuales resulta crucial, indicó, "mantener el impulso".


Según el presidente del Ejecutivo comunitario, el G-20 debería dejar claro en primer lugar que la retirada de los estímulos a la economía se llevará a cabo de manera coordinada a nivel internacional.


Además, tiene que avanzar en sus planes de "reequilibrar" el crecimiento mundial y, por último, impulsar la reforma global de los mercados financieros.

 

A este respecto, el presidente de la CE recordó que Europa ya trabaja a nivel interno en una nueva reglamentación sobre los gestores de fondos de inversión alternativos y se propone hacer lo propio con el comercio de productos derivados.


El primer ministro canadiense, por su parte, pidió que los esfuerzos internacionales se concentren en "aplicar las reformas que ya hemos aprobado", aunque se declaró, como anfitrión de la cumbre de Toronto, "abierto a todas las discusiones".


En particular, Harper admitió que algunos países industrializados planteen la conveniencia de crear una tasa sobre los bancos para obligarles a pagar los perjuicios ocasionados por la crisis y recuperar el dinero público gastado.

 

"Comprendo que países en los que los contribuyentes han tenido que participar en los rescates de los bancos hablen de una tasa a las entidades financieras", dijo el primer ministro.


Pero, explicó, "no es la situación en Canadá: allí no hemos tenido quiebras; en Canadá hay una reglamentación muy estricta que limitó el crecimiento de esas instituciones antes de la crisis y no sería justo que se les obligara ahora a compensar por lo ocurrido en otros lugares".


Harper indicó que la posición de Canadá cuenta con apoyo en el seno del G-20, por lo que vaticinó "una discusión interesante".

 

"Espero que los esfuerzos se concentren en aplicar las reformas que ya hemos aprobado, pero estoy abierto a todas las discusiones", insistió.


El gobernante canadiense se refirió a la gestión de la crisis financiera griega, que ha obligado a los socios europeos a poner en marcha un mecanismo de asistencia, en colaboración con el Fondo Monetario Internacional, de 110.000 millones de euros en tres años.


"Los europeos han tomado las medidas necesarias y suficientes, y esperamos que los mercados reaccionen positivamente cuando reflexionen; los europeos han respondido de forma responsable", comentó Harper.


Estas y otras dificultades por las que atraviesa la economía mundial dan más razones, según el mandatario canadiense, para que los principales socios internacionales se comprometan con el libre comercio y "resistan al proteccionismo".


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101 años de Panamá América

 
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