Lanzan en Costa Rica una campaña contra el daño a un humedal en la zona de litigio con Nicaragua


Organizaciones ambientalistas costarricenses lanzaron hoy una campaña en contra de la destrucción del humedal en la fronteriza Isla Calero que, según esas entidades, se ha visto seriamente afectado por el dragado y la apertura de un canal fluvial que realiza Nicaragua en esa zona.


Las acciones nicaragüenses en la frontera generaron además un conflicto diplomático entre ambos países, pues San José ha calificado como una "invasión" la presencia de trabajadores y militares en la zona, sobre la que ambas naciones reclaman soberanía.


La campaña presentada hoy se denomina "Misión Humedales: Vida para todos", y reúne, además de los grupos ambientalistas, a las estatales Universidad de Costa Rica (UCR) y Universidad Nacional (UNA), que están convocando a una gran manifestación el 11 de marzo para pedir que se detengan los daños en el humedal.


El director ejecutivo de la Fundación Neotrópica, Bernando Aguilar, dijo en rueda de prensa que el objetivo de la campaña es "hacer conciencia en la opinión pública nacional e internacional acerca del daño irreversible que se está causando al humedal" en el extremo noreste del país.


El director de la escuela de Biología de la UCR, Gustavo Gutiérrez, explicó que la idea es "presentar argumentos técnicos y jurídicos sobre la importancia de este humedal y los serios daños que se le están causando" con el dragado del fronterizo río San Juan y la apertura de una canal artificial para cambiar su desembocadura hacia la laguna Los Portillos.


Según el biólogo y presidente de la organización Apreflofas, Gino Biamonte, si Nicaragua completa las obras previstas en el San Juan, el río arrastrará gran cantidad de sedimentos hacia la laguna, lo que modificará drásticamente el ecosistema del lugar.

 

El humedal de esta área fue declarado de importancia internacional desde 1996 por la Convención Ramsar, organización que protege los humedales en el mundo.


Especialistas de Ramsar visitaron la zona en diciembre anterior y concluyeron que los trabajos realizados por Nicaragua han impactado severamente al menos 255 hectáreas del humedal, que contiene bosque primario.


Además de la deforestación que, según fotografías satelitales ya se observa con claridad, los ambientalistas temen por las consecuencias a mediano y largo plazo para la costa del Caribe Costarricense.

 

El geólogo especialista en sedimentación, Allan Astorga, detalló que el sedimento del río San Juan será arrastrado por las corrientes marinas hacia el sur, afectando las poblaciones de tortugas marinas, los recursos pesqueros y los arrecifes de coral a lo largo de toda la costa.


Los ambientalistas recolectan ahora firmas a favor de un manifiesto en el que piden que se detengan los daños al humedal en Isla Calero, y esperan cerrar la campaña con una manifestación masiva en San José en marzo.


Este caso fue llevado por Costa Rica a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), a quien le solicitó medidas cautelares contra Nicaragua para que detenga las labores en la frontera y retire su personal militar del lugar. La Corte aún no se ha pronunciado al respecto.

 


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101 años de Panamá América

 
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