La Biblioteca de Brooklyn reconoció hoy que ha retirado de sus estanterías el cómic "Tintín en el Congo", un ejemplar de los populares tebeos del belga Hergé que ha sido tachado de racista y que era el único que quedaba de acceso libre en las bibliotecas públicas de Nueva York.
La institución neoyorquina confirmó hoy a Efe que el libro en cuestión, la última copia que se podía consultar libremente en las bibliotecas públicas de la ciudad, ya no se encuentra junto al resto de sus títulos, sino en un espacio especial al que se puede acceder sólo si se pide una cita previa.
La medida de la Biblioteca de Brooklyn imita a la que tomó en su día la de Nueva York, en Manhattan, donde también se debe avisar con antelación para conocer las aventuras de Tintín en el país africano.
La otra biblioteca pública de Nueva York, la del barrio de Queens, ni siquiera tiene en su catálogo el segundo número de la serie de "Las aventuras de Tintín", en el que se narran las peripecias del intrépido reportero en el Congo junto a los nativos africanos y los animales de la selva.
La obra, que se publicó por primera vez en 1931 en blanco y negro, mientras que su edición en color salió a la luz en 1946, ha sido objeto de críticas al considerarse que Hergé plasmó en ella una visión colonialista y racista del mundo, y en Estados Unidos se ha llegado a decir que retrata a los africanos como si fueran simios.
La retirada de ese cómic de las estanterías de la Biblioteca de Brooklyn coincide con la denuncia presentada el martes en Francia por un ciudadano belga de origen congoleño contra la sociedad Moulinsart, gestora de los derechos mundiales de la obra de Hergé, precisamente por considerarla insultante.
Mbutu Mondondo Bienvenu, de 41 años, ya había presentado una querella similar en Bélgica hace dos años, cuando tildó de "racista y xenófoba" la actitud del protagonista del tebeo -cuyas aventuras quieren llevar al cine Steven Spielberg y Peter Jackson- y pidió su prohibición.
La decisión de la Biblioteca de Brooklyn ha reavivado así la polémica en este país, donde algunos medios de comunicación aseguran que existe la intención de censurar la obra de Hergé (1907-1983), algo que los responsables de la entidad niegan.
"Es muy importante que aclaremos que no hemos censurado el libro. Como miles de nuestros materiales que están fuera de impresión, 'Tintín en el Congo' está disponible para quien quiera consultarlo con cita previa", aseguró a Efe la portavoz de la biblioteca, Malika Granville.
Añadió que ese libro fue durante mucho tiempo el único ejemplar disponible a todo el público de los archivos de las bibliotecas municipales neoyorquinas, por lo que su traslado a un área restringida se debe a "una medida de protección" del ejemplar.
"Como biblioteca, debemos asegurar la conservación y transmisión de los conocimientos, historia y cultura de nuestra sociedad", aseveró Granville, quien insistió en que la obra sigue "accesible para todos", aunque pueda ser "desagradable" para alguien.
La Biblioteca de Brooklyn ha ubicado "Tintín en el Congo" en la Hunt Collection de literatura infantil, donde guarda unos 7.000 documentos, entre libros, periódicos y otros textos e ilustraciones publicados entre 1740 y mediados del siglo XX, y entre los que abundan primeras ediciones y otras rarezas.
Mientras hay usuarios que aplauden que el título ya no esté al alcance de los niños que acuden a la biblioteca, hay también asociaciones de defensa de las libertades civiles ven en la medida un ataque contra libertad de expresión y han pedido su restitución.
"La única respuesta a un discurso ofensivo es más discurso. Cuando se retira un libro de las estanterías de una biblioteca porque es ofensivo, se silencia el debate público y se ahoga la libertad", dijo hoy a Efe la directora de la Unión por las Libertades Civiles de Nueva York, Donna Lieberman.
La Fundación de Libreros por la Libertad de Expresión de EE.U.U asegura en un comunicado que la decisión de la Biblioteca de Brooklyn es "poco usual" y que "no se puede ser tan sensible a las peticiones del público, porque se pone en grandes aprietos a una biblioteca".
En una entrevista publicada en 1971, el propio Hergé reconocía que en alguno de sus primeros libros, como "Tintín en el Congo" (1931), se dejó llevar por lo que la gente contaba en Bélgica en aquella época, que decían que "los negros son como niños grandes".