Corea del Norte y Corea del Sur volvieron a ser, por unas horas, un único país al participar como un solo equipo en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Sydney, celebrada ayer.
La delegación conjunta fue encabezada por la bandera de la Península de Corea, portada por un atleta de cada país, y los 110.000 espectadores reunidos en el Estadio Olímpico la recibieron en pie y con un entusiasta aplauso, el mayor de la noche excepto el deparado al equipo local.
La participación de las dos coreas como un solo equipo fue una propuesta del presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, a los respectivos comités olímpicos nacionales. La histórica cumbre de este año entre los presidentes de ambas naciones facilitó el acuerdo.
Samaranch saludó desde el palco a los atletas coreanos, algunos de los cuales desfilaron llorando.
A partir de esta noche, los equipos volverán a dividirse para participar en los Juegos como lo que realmente son, representantes de dos países distintos.
El Mundial de Fútbol que el próximo año organizarán Corea del Sur y Japón ofrecerá a estos deportistas la oportunidad de competir juntos, si sus federaciones se ponen de acuerdo y reciben el visto bueno de FIFA.