Las familias de los 33 mineros que han estado atrapados a 700 metros de profundidad durante 70 días siguen hoy con emoción el rescate y muchos de ellos no dejarán la mina hasta que todos estén en la superficie, probablemente a última hora de este miércoles.
A las 14.00 hora local (18.00 GMT) ya eran dieciocho los mineros que habían sido rescatados, mientras en el campamento "Esperanza" continuaba la expectación ante el vertiginoso proceso de salvamento, que podría concluir hoy mismo, según adelantó el presidente, Sebastián Piñera.
Uno de los primeros en salir, en torno a las 03.00 hora local (06.00 GMT) del miércoles, fue el boliviano Carlos Mamani, quien al emerger de la mina se encontró con su esposa, su hijo y su suegro, y hoy recibió, además, la visita del presidente de su país, Evo Morales.
El padrino de su matrimonio, Genaro Vilca, quien vio su salida a través de una pantalla de televisión instalada en el campamento "Esperanza", ya ha tenido tiempo para reencontrarse con Mamani, quien "está feliz, con la fuerza que siempre tiene", según relató a Efe.
"Está bien, feliz y agradecido a todos por el rescate, y al presidente (chileno, Sebastián) Piñera por haber hecho todo el esfuerzo para ello", aseguró Vilca, quien se muestra "orgulloso" de su ahijado.
Vilca también pudo asistir al encuentro que la familia sostuvo a primera hora de esta mañana con los mandatarios de Chile y de Bolivia, ocasión que Evo Morales aprovechó para reiterar su disposición a ofrecerle a Mamani un trabajo en su país de origen.
Mamani agradeció hoy esa propuesta, pero aseguró que por el momento no volverá.
"Por el momento todavía no queremos pensar tanto en trabajo", añadió su padrino.
Javier Galleguillos, hermano de Jorge Galleguillos, también siguió desde el campamento "Esperanza" los detalles del ascenso de este minero, al que recibieron en la superficie otros dos de sus diez hermanos y un hijo.
"Sentí mucha emoción, me quebré entero acá, no podía hablar. Desde que éramos chicos que no sentíamos esa sensación. No se compara con otra cosa que haya pasado, porque esto es un milagro de Dios", relató a Efe.
Galleguillos espera volver a abrazar a su hermano "de aquí a mañana", aunque por el momento sigue en el campamento a la espera de que se cumplan los mejores pronósticos y hoy estén fuera todos los compañeros.
Después, esta familia numerosa dejará todo lo prescindible en las carpas que durante dos meses han sido su hogar para que los mineros, una vez recuperados, puedan ver el escenario en que sus familias vivieron semanas de angustia, esperanza y, por fin, alegría.
Alonso Contreras, primo de Carlos Barrios, tampoco está dispuesto a abandonar su improvisada vivienda hasta que los 33 estén fuera.
"Yo me voy a ir cuando salga el último minero o el último rescatista. Mi misión era orar por los 33, y no puedo irme ahora y decir que cumplí. Tengo que irme cuando salga el último", dice este hombre de 43 años, que destila bondad y simpatía.
Al salir de la cápsula, Contreras vio a su primo "muy fuerte y entero". "Y en ese abrazo que se dio con su papá, abrazó a toda la familia", asegura.
Para él, ese fue un momento muy especial. "No tenía palabras, sólo estaban mis lágrimas cayendo. Cuando vi salir el 'Fénix' sólo oraba para que saliera todo bien y después poder abrazarlo. Me había aguantado tanto las lágrimas... pero exploté", confiesa a Efe.
La celeridad con la que se desarrolla el rescate y los ansiados encuentros de los parientes con los mineros hacen que poco a poco decaiga el ritmo frenético que estos últimos días se vivió en el campamento Esperanza, escenario de una historia humana que para muchos familiares es también divina.