Las Fuerzas Armadas de Ecuador han iniciado un proceso para desprenderse de las empresas a su cargo que no contribuyan a la seguridad nacional, pero mantendrán el control de aquellas consideradas estratégicas, informó hoy la prensa local.
El comandante general del Ejército ecuatoriano, el general Ernesto González, explicó al diario El Universo que las Fuerzas Armadas iniciaron un proceso de "desinversión" o desprendimiento de varias de sus empresas, que no cumplían con la misión de seguridad.
Ello, explicó González, se debe al mandato constitucional, que determina que las Fuerzas Armadas sólo podrán participar en actividades económicas relacionadas con la seguridad nacional y que podrán aportar su contingente para apoyar el desarrollo de acuerdo con la ley.
Las Fuerzas Armadas de Ecuador han creado en las tres últimas décadas unas 30 empresas que se dedican a actividades como producción de acero, lácteos y ropa, exportación de flores, de banano, de camarones o transporte de petróleo al exterior, entre otras.
Según El Universo, el alto mando militar ha contratado a una auditora para que valore los paquetes accionariales de varias empresas, entre las que se incluyen un hotel en Quito, una inmobiliaria, una ensambladora de vehículos, una aseguradora médica, campos de floricultura y una distribuidora de acero, entre otras.
No obstante, González justificó la inversión militar en áreas fuera de su competencia porque las consideró estratégicas.
"El apoyo al desarrollo es una misión constitucional de las Fuerzas Armadas. Las áreas estratégicas están vinculadas con la defensa nacional; los recursos como el acero, petróleo, agua, deben ser regulados por el Estado", apostilló.
Según el alto mando, se mantendrán las acciones de la compañía Omnibus BB, que ensambla y comercializa coches y camiones, porque se la encaminará a la producción de vehículos militares.
"Ahí vamos a continuar porque estamos pensando en la industria militar. Darle un giro e ingresar en una alianza estratégica para que se construyan los vehículos militares todoterreno", apuntó.
Para González, "lo importante es que esos recursos sirvan para autofinanciar el presupuesto de las Fuerzas Armadas", ya que "eso es quitarle el peso al Gobierno".
Por su parte, el ministro de Defensa, Javier Ponce, indicó que el objetivo del Ejecutivo es fortalecer las empresas militares consideradas estratégicas, para que sus cuentas ingresen en el presupuesto del Estado y así evitar la "discrecionalidad" en la distribución del rendimiento que obtienen.
"Astinave (astillero), Santa Bárbara (municiones), Diaf (industria aeronáutica) son el germen de empresas militares muy poderosas. Ahí hay un problema de soberanía militar que está en juego", apuntó Ponce.
Por ello dijo que ha solicitado que se haga "un estudio y a finales de enero, en consenso con las Fuerzas Armadas, se determinará todo el proceso de desinversión".