Un nuevo estudio sobre la presencia de las minorías en el deporte del béisbol profesional de las Grandes Ligas confirmó lo que ya se sabía de antemano, que la presencia de las minorías tanto en el nivel deportivo como de gestión había disminuido y perdido protagonismo.
Concretamente en el apartado de los peloteros latinoamericanos, el porcentaje de jugadores bajó al 27 por ciento, algo que no sucedía desde la temporada de 1999, de acuerdo al informe anual que presente la Universidad de Florida.
Ya se había conocido que lo mismo sucedió con los jugadores de origen afroamericano, aunque las grandes Ligas siguen con buena calificación en cuanto a la diversidad que existe dentro de la organización.
Tampoco fueron esperanzadores los datos relacionados con la diversidad por género, la calificación bajó levemente, de acuerdo con el estudio anual difundido por el Instituto por la Diversidad y la Etica en el Deporte de la Universidad de Florida Central, que dirige Richard Lapchick.
El béisbol recibió una calificación de A por diversidad racial, la misma que en el 2010, y B-menos por género, comparado con B el año pasado.
Conservó su calificación general de B-más. Las calificaciones son, en orden descendente, de A, B, C, D y F.
Lapchick reiteró que los pioneros que abrieron el camino a las minorías dentro del béisbol esperaban que ya hubiesen más integrados en el deporte pasatiempo nacional.
"Jackie Robinson soñaba con ver más afroamericanos dejugadores, entrenadores y gerentes", destacó Lapchick. "Si bien este año hubo una leve baja de la calificación en las prácticas de contrataciones raciales y de género, se ha registrado un aumento consecuente en el papel de personas de color y mujeres".
La proporción de jugadores negros bajó a 8,5 por este año, comparado con el 10 por ciento al comienzo de la temporada pasada, el nivel más bajo desde 2007.
El porcentaje de jugadores latinos bajó de 28,4 a 27 por ciento, datos que preocupan tanto a los directivos de las mayores como a los líderes políticos de las minorías.
"Esto preocupa tanto a Grandes Ligas como a los líderes de la comunidad afroamericana y latina", señaló Lapchick. "Sin embargo, con un 38,3 por ciento de jugadores que son gente de color, los campos del béisbol profesional se parecen a Estados Unidos, con su gran población latina".
La oficina central de Grandes Ligas recibió un A-más por diversidad racial y A-menos por diversidad de género, pero los 30 equipos no recibieron calificaciones tan positivas y mostraron los problemas que se dan para que las minorías puedan incorporarse de forma natural y por méritos.
El número de gerentes negros y latinos bajó de 10 al comienzo de la temporada 2010 a seis en la actualidad, y el porcentaje de entrenadores negros y latinos cayó del 31 a 29 por ciento.
No hay negros que sean presidentes de equipos, y sólo Pam Gardner, presidenta de negocios de los Astros de Houston, cabe en esa categoría.
Los gerentes generales negros y latinos se redujeron de cinco a cuatro, y a nivel de vicepresidentes las proporciones se redujeron para negros y mujeres.
"Grandes Ligas ha registrado enormes avances en diversidad en los niveles directivos del juego, y es una de las mejores en los deportes", admitió Lapchick. "Pero es evidente que debe mejorar, sobre todo en la llegada de más mujeres a cargos directivos".
Por su parte, el comisionado del béisbol, Bud Selig, reconoció que se había avanzado en la dirección correcta, pero todavía quedaba mucho trabajo que realizar.
"Somos conscientes de la realidad que se vive dentro de nuestro deporte a todos los niveles y que poco a poco vamos dando pasos importantes que si los mantenemos nos van a permitir conseguir objetivos de estabilidad y desarrollo permanente durante muchísimo tiempo", destacó Selig.