Los dirigentes de las patronales agropecuarias de Argentina, que desde el lunes realizan una huelga de siete días en la comercialización de granos, amenazaron hoy con continuar las medidas de protesta contra la política gubernamental, que adquieren un renovado cariz en el arranque del año electoral.
"El cese puede terminar el domingo, pero la protesta sigue y va a seguir hasta conseguir los resultados", afirmó el titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, durante un acto celebrado en la ciudad de Bahía Blanca, 687 kilómetros al sur de Buenos Aires.
"La intención es encontrar soluciones, nosotros lo que pretendemos es que al productor no le sigan robando como le vienen robando y lo han perfeccionado en los últimos cinco años", denunció.
Las patronales iniciaron el lunes la novena huelga comercial contra el Gobierno de Cristina Fernández y esta vez exigen la liberalización de las exportaciones de trigo y maíz y la eliminación de los cupos de venta que el Ejecutivo fija desde 2006 con el argumento de garantizar el abastecimiento interno y evitar que las alzas de los precios internacionales de los granos impacten en el mercado local.
"Que hayamos recién dispuesto un cese de comercialización por el problema del trigo indica los enormes, oceánicos niveles de paciencia y tolerancia que hemos tenido las entidades de productores", señaló el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, al responder a las acusaciones del Gobierno sobre el carácter político de la medida de fuerza.
Las cuatro patronales agropecuarias del país, uno de los mayores productores mundiales de alimentos, convocaron la huelga el pasado miércoles, después de que el ministro argentino de Agricultura, Julián Domínguez, anunciara la liberación de un saldo exportable de trigo de tres millones de toneladas.
Las entidades agropecuarias tacharon de insuficiente esa medida y exigen que se desmonte totalmente el complejo esquema de cupos y subsidios que afecta al funcionamiento del mercado de comercialización de trigo.
Las patronales, que reúnen a unos 290.000 agricultores y ganaderos, culpan a los molinos y a las multinacionales de exportación de granos de quedarse con la renta de los productores al calor de la política gubernamental.
En respuesta al evento de hoy, agrupaciones funcionales al Gobierno han convocado otro acto para el viernes en Bahía Blanca, en el que se espera que participe el ministro Domínguez, con el fin de apoyar la política gubernamental.
"Instrumentamos todas las herramientas para asegurar el normal funcionamiento del mercado para que el productor no tenga dificultades", dijo hoy Domínguez al recorrer el corazón del área de producción triguera de la provincia de Buenos Aires.
El ministro dijo que su cartera publica los valores de referencia "para que el productor pueda recibir todo el precio" y aseguró que "el mercado de trigo se irá equilibrando paulatinamente" y que el Estado "tomó todas las medidas necesarias para garantizar el precio al productor".