Un latinoamericano, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, fue el encargado de anunciar al mundo la muerte del papa Juan Pablo II, desde el atrio de la basílica de San Pedro en el Vaticano.
Desde que el Pontífice comenzó a tener dificultades para hablar y se vio obligado a reducir sus intervenciones públicas, el Vaticano escogió al religioso argentino, de 61 años, para leer los discursos y homilías del Papa en las ceremonias públicas.
Como "número tres" del Vaticano, Sandri era uno de los religiosos con acceso directo a Juan Pablo II, junto con monseñor Stanislaw Dziwisz, asistente y amigo del pontífice desde hace 40 años.
Por su despacho pasaba la correspondencia para el Papa, así como los nombramientos y designaciones que debían ser firmados exclusivamente por el jefe de la Iglesia Católica.
Ratzinger fue arzobispo de Munich antes de asumir como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), sucesora de la Inquisición, en 1981.
En ese puesto, ha actuado firmemente contra la teología de la liberación en América Latina y denunció al liberalismo sexual en Occidente. En el 2000 su documento "Dominus Iesus" ("El Señor Jesús") ofendió a los protestantes diciendo que sus iglesias eran "deficientes".
Giovanni Battista Re posiblemente sea una de las personas que mejor conoce el funcionamiento interno del Vaticano. Esto podría beneficiarlo pero también podría ser negativo para él durante un cónclave para elegir al próximo Papa.
Los cardenales que busquen un gran administrador y un burócrata para que se quede en casa y se ocupe de los asuntos tras el papado itinerante de Juan Pablo II podrían verlo como el hombre indicado.
Re -nombre que en italiano significa "rey"- conoce los corredores del poder en el Palacio Apostólico del Vaticano mejor que los propios empleados que los cuidan todos los días. Ha ocupado posiciones en la Secretaría de Estado y en la poderosa Congregación para los Obispos.
Es considerado como un hombre extremadamente leal.
El cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga de Tegucigalpa, Honduras, otro candidato latinoamericano fuerte, será uno de los hombres más jóvenes que entran al cónclave.
Defensor de los pobres, Rodríguez Maradiaga piensa que la solución real para los problemas de Latino América y del resto del mundo en desarrollo es la justicia social. También se ha mostrado abierto a trabajar con otras iglesias.
Es un destacado lingüista que habla Inglés, Italiano, Francés, Portugués y Alemán, además del español, su lengua materna.
Rodríguez Maradiaga es un ex presidente de CELAM, la conferencia de obispos de América Latina.
El veneciano Angelo Scola es el primer cardenal de Comunión y Liberación, uno de los movimientos conservadores de la Iglesia que han disfrutado de un respaldo especial bajo Juan Pablo II. Promovido en el 2003, se ubica como un conservador de mente abierta y un buen administrador. Scola, quien tiene un inglés fluido después de estudiar en la Universidad Católica de Estados Unidos en Washington, fue profesor y rector de la Universidad de Letrán. En 1995, se convirtió en el titular del Instituto Juan Pablo II sobre el Matrimonio y la Familia. Se dice que él ayudó a redactar recientes encíclicas en las que el Papa reformuló su fuerte defensa de las enseñanzas católicas tradicionales en cuestiones morales.
Dionigi Tettamanzi, quien encabeza la poderosa arquidiócesis de Milán, lidera la lista de los italianos favoritos. Un intelectual, ex rector de seminario y prolífico escritor que ayudó a Juan Pablo II en la composición de algunas de sus encíclicas, el "pequeño lombardo" tiene muchos amigos y pocos enemigos. Teólogo conservador, respaldó con firmeza la encíclica de 1968 del Papa Paulo VI, "Humanae Vitae", prohibiendo el control artificial de los nacimientos. Antes de trasladarse a Milán, fue arzobispo de Génova y también sirvió como jefe de la conferencia de los obispos italianos. Tettamanzi defendió a los manifestantes antiglobalización durante una cumbre del G8 en el 2001 y ha liderado la lucha contra el SIDA en África. No es un lingüista ni ha viajado mucho fuera de Italia.
El cardenal Castrillón Hoyos es un candidato fuerte con una amplia experiencia tanto en su Colombia natal, como en el Vaticano. En los años "80 y a inicios de los "90, ocupó puestos influyentes como secretario y luego presidente de CELAM, la conferencia que agrupa a los obispos latinoamericanos. Fue efectivo en alejar a las iglesias del continente de la teología de la liberación durante uno de los períodos más violentos de América Latina. Para recompensarlo, el Papa convocó a Castrillón Hoyos a Romaen 1996 y lo puso a cargo de la poderosa Congregación para el Clero, que se ocupa de los curas en todo el mundo.