Latinoamérica afronta crisis con un estrecho margen de ajuste en salarios


Los salarios en América Latina y el Caribe aumentaron a un ritmo de sólo un 0,3 por ciento anual entre 2001 y 2007, pese al crecimiento económico y la baja inflación registrada en ese periodo, por lo que la región afronta la crisis actual con un estrecho margen de ajuste.


Esta es la principal conclusión del "Estudio de los salarios en América Latina 1995-2006", elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se presentó hoy en Santiago de Chile con la asistencia de su director regional, Jean Manimat.


Dirigido por el especialista Andrés Marinakis, el estudio analiza la variación en el salario promedio real en once países de América Latina y el Caribe, que es la región del mundo con menor crecimiento salarial y afronta la crisis con escaso margen para realizar ajustes en los salarios.

 

Marinakis abogó por la negociación colectiva y el diálogo social y recalcó que éste no es un periodo adecuado ni para políticas salariales agresivas ni para fomentar la flexibilidad, sino para proteger la capacidad de compra de los trabajadores.


El informe señala que a pesar del crecimiento medio, que según los organismos internacionales ha sido de un 4,5% en los últimos 5 años, los salarios sólo crecieron un 0,3% anual desde 2001, mientras que en Asia aumentaron un 1,7% y en países de la antigua URSS y Europa del Este, un 14,4%.


Entre 1995 y 2006, cinco países de la región presentaron una pérdida real en el salario (Paraguay, Brasil, Uruguay, Argentina y Panamá), Costa Rica lo mantuvo, otros cuatro lograron un aumento del 1% anual (Chile, México, Perú y Venezuela) y en Honduras se incrementó un 2,9%.

 

En cambio, en ese mismo periodo sólo Paraguay registró una caída en su PIB per cápita, mientras que en nueve países esa variable aumentó entre el 1 y el 1,7% anual, en cinco se incrementó del 2 al 2,9% y en República Dominicana alcanzó un crecimiento del 3,9%.


Además, esa bonanza se desarrolló con bajas tasas de inflación, un indicador que está vinculado a la pérdida de poder adquisitivo.


La inflación repuntó a partir de 2007 debido al aumento de precios de los alimentos y las materias primas, pero se espera que se modere en los próximos meses.

 

Sin embargo, la buena evolución de la economía no se suele traducir en un aumento de los sueldos, ya que un crecimiento del PIB del 1 por ciento supone un aumento del 0,75% de las remuneraciones, mientras que una contracción del 1% conlleva un retroceso del 1,55% en los salarios.


Estos vaivenes tienen una incidencia especial en Latinoamérica, donde un 80 por ciento de los ingresos de las familias procede del empleo y el 70 por ciento de los trabajadores son asalariados, por lo que Marinakis resaltó la importancia de fortalecer la negociación colectiva.


Según explicó, cuando el PIB per cápita aumenta un 1%, los sueldos en países con alta cobertura de negociación colectiva aumentan un 0,87%, en tanto que en los estados donde ese mecanismo es más débil, como ocurre en Latinoamérica, el incremento sólo alcanza el 0,65%.

 

Marinakis incidió en el valor de la negociación colectiva y del diálogo social en tiempos de crisis, así como en la necesidad de que el salario mínimo sea compatible con la capacidad de pago de las empresas para que su mejora legal no derive en un incumplimiento real.


En este sentido, apuntó que el salario mínimo en toda la región "es claramente insuficiente", ya que una familia de cuatro miembros que dependa de este ingreso no supera la línea de la pobreza en ningún país de América Latina y el Caribe.


Asimismo, estimó que en los próximos años se moderará la presión de la oferta de trabajo, ya que se espera una desaceleración de la tasa de participación de jóvenes y mujeres, y se registrarán descensos en las tasas de interés para potenciar el consumo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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