El legislador estadounidense John Campbell criticó hoy la idea de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de "alentar" un diálogo sobre el futuro de las Malvinas, y su oficina dijo a Efe que no descarta medidas de presión en contra.
El republicano Campbell, que es copresidente del Grupo Legislativo sobre EE.UU. y el Reino Unido, ha expresado consternación por las declaraciones que hizo Clinton durante su visita a Buenos Aires a principios de mes en un artículo publicado hoy por el diario británico "The Daily Telegraph".
"Estamos sopesando distribuir una carta entre los congresistas, probablemente después del receso legislativo (por Semana Santa), para expresarle a la Casa Blanca nuestra preocupación sobre este asunto", dijo a Efe el portavoz de Campbell, Brent Hall.
Sin ofrecer detalles, agregó que Campbell aguardará la respuesta de la Casa Blanca antes de sopesar otras medidas de presión.
En el artículo publicado hoy en "The Daily Telegraph", Campbell aseveró que la declaración de Clinton "es la última en una serie de meteduras de pata de esta Administración que socavan a aliados clave de EE.UU.".
"Este cambio ad hoc en la política por parte de la Administración Obama sólo servirá para minar el apoyo del pueblo británico para una futura cooperación anglo-estadounidense, y ni decir de otros aliados globales de EE.UU. que están siguiendo de cerca estos acontecimientos", advirtió Campbell.
El pasado 1 de marzo, Clinton y la presidenta argentina, Cristina Fernández, abordaron el tema de las islas Malvinas, que están bajo dominio británico desde 1833 y cuya soberanía es reclamada por Argentina, que invadió el archipiélago en 1982 y se enfrentó militarmente al Reino Unido por ese motivo, pero fue derrotada.
Fernández dijo entonces que solicitó la intervención de EE.UU. como "país amigo" de ambas partes para poder discutir "la soberanía de Malvinas, contemplando los intereses de los habitantes de las islas".
Sin hablar directamente sobre la disposición de EE.UU. a aceptar un rol negociador, Clinton se mostró abierta a propiciar un acercamiento de las partes para discutir el asunto.
"Queremos alentar a ambos países a sentarse a la mesa para discutir, pero nosotros no tenemos forma de obligarlos, pero creemos que es la forma de correcta de proceder", dijo Clinton.