El regreso de la disciplina de trabajo en los procesos de escolarización es, según el filósofo y escritor francés Gilles Lipovetsky, una de las mayores necesidades a las que se enfrenta el mundo de cara a los procesos de globalización e individualización de la humanidad.
"El problema es que estamos en una sociedad de masas y no podemos construir la sociedad y las historia solamente con las élites. También somos democráticos y si tenemos un ideal y esperamos que la vida social no se quede absorta por el consumo, la disciplina y el trabajo han de ser incorporadas por las grandes masas", explicó el filósofo en una entrevista con Efe.
Lipovetsky asiste estos días a la XXIII edición de la Ferial de Libro de Bogotá, donde está impartiendo varias conferencias y seminarios sobre las estructuras sociales y el impacto del individualismo en la sociedad actual.
"Hay que buscar nuevas formas de educación que en otro tiempo tenían relación con la disciplina y el trabajo. No hay sociedad fuerte sin esa disciplina que el consumismo destruye. Estamos en una sociedad donde no tenemos verdaderos modelos, porque ¿qué es lo que quiere un niño?", reflexionó.
Además de identificar un fuerte problema en cuanto a la educación de las nuevas generaciones, Lipovetsky reconoció que una de las prioridades es encontrar un marco mundial de regulación.
"Hay que buscar formas de regulación mundial y estamos muy lejos de eso, la contradicción es que el mundo se globaliza pero al mismo tiempo nunca ha habido tantas naciones y estas tienen sus propios intereses y conflictos", agregó.
En cuanto a los procesos de globalización a los que asiste el planeta, el escritor francés tiene una visión positiva, de la que destaca las oportunidades de crecimiento del saber y del acceso a la información y al conocimiento.
"La globalización es frecuentemente denunciada porque es el mundo de las desigualdades, de las nuevas formas de terrorismo y con respecto a las promesas que dejaba entrever la globalización, evidentemente la realidad no es adecuada. Pero creo que es importante ver que a pesar de todo es una suerte para la humanidad", opinó.
Según Lipovetsky, el "hiperindividualismo" existía antes de la globalización, "comenzó entre los años 60 y 70 con el universo del consumo y de los medios" y "ha transformado todos los axes de la cultura moderna".
Este fenómeno que está transformando el mundo era hasta entonces "el invitado".
"La nueva sociedad de consumo y de comunicación ha liberado totalmente a los individuos de las antiguas formas de pertenencia colectivas. Entonces la globalización va a aportar esta lógica individualista al planeta", dijo.
Además, sentenció que la dinámica de la individualización es irreversible, "comenzó en un pequeño reducto en Europa y fue exportada a América del Norte y a América del Sur y en adelante a la integralidad del planeta, comprendidos los países musulmanes, aun cuando su discurso oficial y político pareciera ir en contra de ello".
Lipovetsky se declara incapaz de responder a la pregunta de si los países tienden a una democracia liberal, porque encuentra en el caso chino la situación de un sistema político dictatorial, pero a su vez una sociedad individualista y de consumo.
"China esta en una lógica individualista loca, las personas quieren consumir pero no tienen aun la posibilidad de gobierno ni de tener elecciones libres", dijo.
"No sabemos cómo responder a esa pregunta, ¿es que la democracia liberal es el porvenir ineluctable del mundo? No sé, pero la individualización sí, porque es evidente que la tradición ha acabado de gobernar los comportamientos de las almas", precisó.