El equipo cubano consiguió este domingo tres de las cuatro medallas de oro que disputaba y que se suman a dos adquiridas la víspera, para confirmar nuevamente que es la gran potencia mundial del boxeo olímpico.
El dominio de Cuba fue manifiesto en la jornada de cierre de la Olimpiada, donde competía en cuatro finales en línea, de las cuales perdió sólo en una, la que enfrentó a Lorenzo Aragón con Bakhtiyar Artayev, de Kazajistán.
El primero en entrar al ring fue Yan Bhartelemy, en los -48 kg, a la postre vencedor por 21-16 del turco Atagun Yalcinkaya
Con la victoria de Bhartelemy, Cuba se hizo inalcanzable en la medallería del boxeo
Luego fue el turno para Guillermo Rigondeaux, defensor del título olímpico de los -54 kilos obtenido en Sydney-2000, quien no tuvo mayores inconvenientes para derrotar al tailandés Worapoj Petchkoom por 22 puntos a 13.
La pelea más esperada de la tarde era la del cubano Mario Kindelán, triple campeón mundial y medalista de oro en los Juegos de Sydney, de 33 años, contra el británico Amir Khan, una joven revelación, de 17 años. Fue la última pelea para Kindelán, quien ya había anunciado que se retiraría del boxeo.
Locomotora cubana hace sentir sus puños
El dominio de Cuba fue manifiesto en la jornada de cierre de la Olimpiada.