Los bancos quieren "señales" de coordinación internacional en la cumbre del G-20


La banca internacional espera pocos resultados prácticos de la cumbre del G-20 y se contentaría con una promesa de que los Gobiernos reunidos coordinarán su política económica, según dijo hoy la principal asociación del sector.


Charles Dallara, director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés), apuntó que se tarda un año en preparar reuniones de este calibre, mientras que ésta se montó en cuestión de semanas, por lo que "hay que ser realistas" sobre sus posibles resultados.


Lo que espera este grupo, que representa a los 390 mayores bancos del mundo, es "un mensaje claro de su compromiso de coordinar su política económica, financiera y monetaria con el objetivo de seguir estabilizando el entorno financiero actual", según dijo Dallara en una rueda de prensa.

 

El instituto quiere una política monetaria "flexible" y apoyo fiscal para la recuperación económica. En este sentido, alabó el anuncio por parte de China de un plan de estímulo por valor de 586.000 millones de dólares.


La agrupación envió hoy una carta al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, con sus recomendaciones para el proceso de reforma financiera que se iniciará con la cumbre del G-20, que tendrá lugar el viernes y el sábado en Washington.


Dallara atribuyó gran parte de la culpa de la acumulación de "desequilibrios" en los últimos años a la incapacidad del Fondo Monetario Internacional (FMI) para fomentar la colaboración entre los principales países del mundo.

 

Tampoco lo hizo un G-7 "anacrónico", que al no incluir países emergentes no representa el panorama económico mundial, dijo Dallara.


Pese a que el IIF echó la culpa a problemas de coordinación pública, el motivo central de la crisis fue la toma de riesgos excesivos por parte del sector financiero privado, según los analistas.


El instituto tradicionalmente ha defendido la capacidad de los bancos de auto-regularse en muchas áreas, por lo que la eclosión de la crisis lo colocó en una posición difícil.

 

"Mientras siempre promovemos soluciones proporcionadas por el mercado, en este momento aceptamos la intervención del Gobierno", reconoció en la rueda de prensa el economista jefe de la entidad, Yusuke Horiguchi.


En todo caso, el IIF pidió en la carta que los Gobiernos saquen la mano del mercado "tan pronto como las circunstancias lo permitan".


Por ahora las noticias van en sentido contrario. Hoy las autoridades estadounidenses elevaron a 150.000 millones de dólares su inversión en la aseguradora AIG, una de sus muchas acciones para inyectar capital en las instituciones financieras.

 

Dallara dijo que los que hablan de una presencia permanente de los Gobiernos en el sistema bancario entonan "un canto de sirena", tan engañoso como el que oyó el Ulises de Homero, pues el control público de la economía tiene malos resultados, en su opinión.


El director gerente del IIF reconoció que es necesario un endurecimiento de las normas y de la supervisión en ciertas áreas, especialmente las operaciones de inversión de los bancos, de forma que se les obligue a mantener más reservas de capital.


No obstante, el grupo desea evitar que el péndulo de la regulación se mueva hacia un control excesivo de las operaciones del mercado.


"No queremos que se elimine la capacidad de los mercados de capitales de empaquetar y redistribuir el riesgo solo porque en algunas categorías de productos estructurados hubo una gestión muy mala", dijo Dallara.


A lo que se refiere es a los títulos complejos en los que se combinaron y recombinaron hipotecas estadounidenses de manera poco transparente y que volaron por los aires cuando la morosidad estalló en el país.


En la carta, el IIF pidió también al FMI que redefina su misión y que, en lugar de concentrarse exclusivamente en ayudar a países con problemas en la balanza de créditos, promueva la estabilidad financiera internacional.


El grupo bancario alertó de que la escala potencial de los problemas podría hacer insuficientes los recursos de la entidad multilateral, que actualmente tiene acceso a unos 250.000 millones de dólares.


Por ello, dijo que el FMI debería pedir fondos adicionales a países con grandes reservas, como Japón, China y los exportadores de petróleo.


Ayer, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, solicitó en una carta al G-20 que manifestara su compromiso de inyectar más dinero en la institución si fuera necesario.


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101 años de Panamá América

 
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