Los once candidatos a las elecciones presidenciales peruanas del próximo 10 de abril expusieron hoy sus programas en un foro colectivo organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), pero no hubo debate entre ellos.
El ex presidente Alejandro Toledo, favorito en las encuestas, dio un golpe de efecto al presentar una "prueba toxicológica realizada ante notario" que le ha sido reclamada durante semanas por sus rivales para certificar que no consume ningún tipo de sustancias narcóticas.
Además, no quiso responder a ninguno de los ataques que, como ex presidente, recibió de parte de los demás candidatos, y se limitó a reconocer que en su anterior gobierno tuvo sus "aciertos y sus flaquezas" y a reconocer que dejó "una agenda pendiente en lo social, lo ambiental y lo institucional que quiere completar".
La candidata Keiko Fujimori, segunda en las encuestas de intención de voto, utilizó el tema de la inseguridad como "leit-motiv" de sus intervenciones al afirmar que "solo se debaten los derechos humanos de los terroristas y delincuentes", cuando lo cierto es que "los delincuentes maltratan y violan sin que les pase nada".
Keiko, de 35 años, presentó su triple condición de joven, mujer y madre como una novedad en el caso de llegar a ser presidenta, y reivindicó su experiencia acumulada durante los gobiernos de su padre, Alberto Fujimori (1990-2000), hoy en prisión.
En cuanto al tercer candidato en los sondeos de opinión, el ex alcalde de Lima Luis Castañeda, reiteró sus propuestas de sembrar el país de hospitales y escuelas, además de institutos tecnológicos o de la carretera troncal de los Andes, ya que aseguró que no se resigna a "considerar la pobreza como parte del paisaje".
La necesidad de aumentar los sueldos de policías y maestros, de mejorar la sanidad y trabajar por el 34% de la población que aún vive bajo el umbral de la pobreza fueron ideas en las que coincidieron prácticamente por todos los candidatos.
El nacionalista Ollanta Humala, que en las anteriores elecciones disputó la presidencia a Alan García, subrayó que los anteriores gobiernos han dejado de lado la tarea de redistribuir la riqueza, por lo que propuso "cambiar el modelo económico", pero se cuidó de utilizar vocabulario rupturista.
En todo caso, el rígido formato de este foro evitó de antemano toda posibilidad de debate, pues las dos horas y media que duró se dividieron en seis tramos en los que cada candidato tenía 1,30 minutos exactos para exponer sus ideas en cuestiones como "visión de país", "política social" o "instituciones", más algunos temas sugeridos por los ciudadanos en cuestionarios elegidos previamente.
Además, el hecho de que por imperativo legal tuvieran que estar invitados todos los candidatos, incluso aquellos que ni siquiera tienen un 1% de apoyos, también restó interés a este foro, ya que las propuestas de los más populares merecieron igual consideración que las de aquellos desconocidos por la ciudadanía.
Un hecho que empañó este evento fue la aparición, contraria a las normas que los partidos habían pactado con el JNE, de grupos de "barristas" de varios de los candidatos en campaña, que ocuparon las calles adyacentes a la sede donde tenía lugar la reunión y pasaron varias horas de la tarde haciendo una ruidosa campaña, con bocinas y gritos, a favor de sus líderes, aunque no chocaron entre ellos.
Si ninguno de los candidatos logra la mitad más uno de los votos en las elecciones del 10 de abril, en las que se renueva también el Congreso de la República, habrá una segunda vuelta entre los dos más votados el próximo 5 de junio.