La crisis de juego y organización que afecta a los Cascabeles de Arizona se vio reflejada con el cambio completo tanto en la posición del piloto como en la del gerente general, que fue justificada hoy por los directivos del equipo como "necesaria".
No fue ninguna sorpresa dentro del mundo del béisbol de las Grandes Ligas la decisión de los dueños del equipo de la Liga Nacional de despedir al piloto A.J. Hinch y al gerente general Josh Byrnes.
Antes de los partidos de la jornada del jueves, los Cascabeles tenían marca perdedora de 31-48 y estaban en el sótano de la División Oeste de la Liga Nacional, a 15 partidos y medio del líder, los Padres de San Diego.
Hinch llegó al equipo el 7 de mayo del 2009 sin tener ninguna experiencia en la dirección de las Grandes Ligas ni tampoco en las menores.
Sin embargo, fue trasladado de las oficinas de la dirección al puesto de piloto tras el despido de Bob Melvin. Le quedaban dos años en su contrato después de esta temporada.
El hombre que ahora ocupe su puesto será el ex toletero Kirk Gibson, entrenador asistente de los Cascabeles, que lo hará como piloto interino.
Hinch, de 36 años, es el cuarto piloto despedido esta temporada en las Grandes Lias, después del cubano Fredi González, que dejó a los Marlins de Florida; Dave Trembley, que tampoco pudo seguir con los Orioles de Baltimore, y Trey Hillman, que fue un perdedor con los Reales de Kansas City.
Byrnes tenía cinco años y medio más en su contrato, que iba a durar hasta la temporada del 2015.
El ex lanzador de las mayores Jerry DiPoto, vicepresidente de desarrollo de jugadores, asumirá de manera interina las funciones de gerente general.
En un comunicado emitido el jueves por la noche, el socio gerente de Arizona, Ken Kendrick, describió los despidos como "una decisión importante, que era necesaria para lograr de nuevo un rumbo consistente de victorias en el terreno de juego".
Durante la rueda de prensa ofrecida hoy por los Cascabeles, la dirección agradeció todo el trabajo que habían hecho tanto Hinch como Byrnes, pero el equipo necesitaba hacer un "cambio" en otra dirección para conseguir ser más competitivo en el campo de juego.
Byrnes estaba en su quinta temporada como gerente general después de ser traído de los Medias Rojas de Boston, donde fue adjunto del gerente general Theo Epstein.
El equipo de Arizona le extendió a Byrnes el contrato a ocho años después de que el equipo novel de los Cascabeles terminara con el mejor registro de la Liga Nacional y avanzara a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en 2007.
Hinch, quien se graduó en Stanford, era vicepresidente de personal de jugadores cuando fue asignado al cargo de piloto, aunque jamás había dirigido a nivel alguno. En aquel entonces, Byrnes destacaba la "voluntad organizativa" de Hinch.
Sin embargo, esa capacidad no fue suficiente para conseguir que el equipo fuese competitivo y ganador.
"Esta organización ha tenido siempre una trayectoria ganadora y queremos volver a estar en ese nivel", destacó Kendrick. "En determinados momentos es necesario mirarse en el espejo y reconocer que no se estaban haciendo bien las cosas".
Gibson, el nuevo responsable del equipo, como jugador, después de 17 temporadas en las Grandes Ligas, logró .268 de promedio de bateo, con 255 jonrones, 870 carreras impulsadas y 284 bases robadas.
El nuevo manejador de los Cascabeles jugó con los Tigres de Detroit, Los Ángeles Dodgers, los Reales y los Piratas de Pittsburgh para ser reconocido como el pelotero que protagonizó el jonrón más dramático en la historia de las Grandes Ligas.
Lo consiguió con los Dodgers en el quinto partido de la Serie Mundial de 1988 ante los Atléticos de Oakland, a pesar que no podía a penas caminar y ayudar al triunfo de su equipo que se proclamó campeón.