Los indígenas rechazan la actividad petrolera de una empresa canadiense en la selva peruana


Los indígenas matsés se oponen a la actividad petrolera de la empresa canadiense Pacific Stratus Energy en sus tierras comunales, situadas en una zona remota de la Amazonía peruana, publicó hoy el diario limeño El Comercio.


Pacific Stratus Energy intentó dialogar con los matsés el 3 de diciembre pasado en el poblado de San José de Añushi, cerca de la frontera con Brasil, en lo que fue el primer encuentro entre las partes desde que el Estado peruano adjudicara en noviembre de 2007 los lotes petroleros 135 y 137 a la empresa canadiense.


Ese día, los apus (líderes comunales) de los matsés recibieron al coordinador ambiental de la petrolera, Víctor Suárez, junto a otros indígenas armados con arcos y flechas o que portaban carteles en los que se leía: "no queremos empresa", según relató el diario peruano.

 

El representante de la Defensoría del Pueblo, Daniel Vela, quien acompañó a Suárez, le pidió que terminara la reunión porque no se daban las condiciones para el diálogo, que hasta la fecha no se ha reanudado.


Los matsés, indígenas contactados hace cuarenta años, tienen una organización tribal, se dedican a la caza y recolección, y "su fama de guerreros nómades hizo que los caucheros los temieran como a los capanahuas (otra etnia) y su fiereza es tal que hace nueve años no entra ningún maderero a su zona", recalcó el diario.


En 1972, en guerra con sus parientes brasileños (los mayorunas), huyeron a Requena causando el temor de los habitantes de esta ciudad de la selva peruana, que creían que se trataba de una invasión extranjera.

 

Ante el pánico y el desconocimiento sobre su existencia, el entonces Gobierno militar de Juan Velasco (1968-1975) ordenó un bombardeo.


Un año después, como consecuencia de la presión internacional el Estado tuvo que reconocer a los matsés unas 450.000 hectáreas como territorio, el primero y más grande en Perú, recordó el rotativo.


Ahora estos indígenas piden al Estado que amplíe sus territorios para incluir nuevos anexos y crear una reserva comunal de 120.000 hectáreas en un bosque que según el Field Museum of Chicago posee una riqueza singular y es hábitat del águila arpía, en peligro de extinción, y donde además se ubica el lote 137 que fue concedido a la petrolera canadiense.

 

Según el gerente general de Pacific Stratus, Enrique Ramírez, los pedidos de diálogo han sido "frustrados por la directiva matsé".


Ramírez admitió que en el pasado muchas petroleras han sido causantes de la contaminación, pero acotó que ahora la actividad petrolera está mejor regulada por las leyes y vigilada por las organizaciones internacionales.


Perú es escenario constante de conflictos por la tierra entre comunidades indígenas, las empresas y el Gobierno, debido a que muchas veces las etnias ven su hábitat amenazado y el Estado necesita recursos energéticos que abundan en la zona.

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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