Los jóvenes latinoamericanos no son apáticos ni conservadores, sino que han redefinido la política y las maneras de ejercerla, alejándose de los tradicionales referentes de identidad y pertenencia, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El informe, difundido hoy en Santiago de Chile, fue elaborado junto a la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) y presentado el martes en San Salvador en el marco de la XVIII Cumbre Iberoamericana que se celebra allí con el tema "Juventud y Desarrollo".
El texto sostiene que los jóvenes crecieron con el imaginario de la democracia y los derechos humanos, pero no confían mucho en las instituciones políticas.
"Son innovadores en formas de participación; crecieron con el imaginario de la democracia y los derechos humanos, y son la generación más sensible a la cuestión ambiental y a los reclamos históricos de minorías de distinto tipo", afirma el texto.
La falta de confianza en el mundo político se refleja en que casi el 42 por ciento de los jóvenes dice que le da lo mismo el tipo de gobierno que rija en su país y que, en algunas circunstancias, estaría de acuerdo con un régimen autoritario.
En Brasil, Ecuador, Paraguay y Perú más del 80 por ciento de la juventud se siente insatisfecha con la democracia, mientras que la participación en organizaciones políticas y sindicales en la región no alcanza el 10 por ciento.
Aun así, el 81 por ciento de los jóvenes latinoamericanos dice identificarse con alguna posición política, aunque están redefiniendo el concepto de "política" y adoptando vías menos convencionales para ejercerla.
En países como Brasil, la juventud participa ampliamente tanto en elecciones (88 por ciento) como en acciones políticas no convencionales (43 por ciento), pero la otra cara de la moneda se encuentra en Chile, donde sólo el 46 por ciento de los jóvenes ejerce su derecho a voto.
"Esto hace suponer (que) en Chile y en un par de países más (hay) un desplazamiento desde las formas políticas convencionales hacia las no convencionales", señala el informe.
Además, casi el 30 por ciento de los jóvenes dice estar dispuesto a participar en protestas no autorizadas y otras formas de acción directa no tradicionales.
En cuanto a la identidad religiosa, el 86 por ciento de los jóvenes de la región afirma identificarse con algún credo, principalmente el católico (68 por ciento), evangélico y protestante (18 por ciento).
Pese a ello, sólo el 43 por ciento de los jóvenes se define como practicante, porcentaje que se reduce aún más en Chile (34 por ciento) y Perú (33 por ciento).
"Hay una brecha generacional en las convicciones (...), la juventud cree un poco menos en estas fuentes seculares y abre su identidad a mayor pluralidad de referentes de pertenencia, tanto en lo local como en lo global", sostiene el estudio.
Según la CEPAL, los jóvenes latinoamericanos de hoy no son menos rebeldes que las generaciones anteriores, pero han reorientado su participación en la vida pública hacia espacios de la sociedad civil como foros sociales, iniciativas comunitarias, movimientos locales, voluntariado, tribus urbanas y alianzas con ecologistas e indigenistas.