"Los juegos bolivarianos estuvieron a punto de morir", dice viceministro boliviano


Los XVI Juegos Bolivarianos estuvieron "a punto de morir" por disputas políticas entre autoridades regionales de Sucre, donde se celebrará el torneo que reúne a seis naciones, y del Gobierno central, admitió hoy el viceministro de Deportes de Bolivia, Víctor Barrientos.


En entrevista con Efe, Barrientos dijo que los juegos se salvaron por la resolución adoptada en agosto pasado por el presidente Evo Morales de avanzar en lo que restaba de las obras, tras un largo período de incertidumbre marcado por las polémicas políticas.


Pese a los problemas, los XVI Juegos Bolivarianos serán inaugurados el sábado en la noche con la participación de unos 3.000 atletas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.


En el fondo de las dificultades fue evidente la falta de sintonía entre el Gobierno de Evo Morales y la prefecta (gobernadora) de Chuquisaca, la indígena quechua Savina Cuéllar, y la alcaldesa de Sucre, Aydeé Nava, ambas firmes opositoras al mandatario.


"Esto estuvo a punto de morir, pero algo ha pasado: la decisión del presidente de decir vamos a hacer los juegos bolivarianos. Ahí todo ha cambiado", sostuvo Barrientos, mientras inspeccionaba el avance de obras en la piscina bolivariana.


Esta es la obra que más retrasos visibles presenta, pese a que la natación es la disciplina que abrirá los juegos el próximo domingo.

 

La infraestructura aún se construye con obreros y tractores que trabajan a contrarreloj, incluyendo el turno de la noche.


Los constructores han dejado de lado la conclusión plena de otra piscina para saltos ornamentales porque ante el retraso, las autoridades del Comité Deportivo Bolivariano (Codebo) decidieron suspender esa especialidad.


Barrientos dijo en tono de acusación que muchas personas de Sucre, a las que no quiso identificar, habían visto en los Juegos un "botín de guerra" porque, en su criterio, tenían la intención de hacer "fracasar los juegos" para culpar al presidente Morales.

 

También calificó de "una pena" que varias otras disciplinas hayan ido cambiado de sede en las últimas semanas porque no se concluyeron los trabajos, como fue el caso del certamen de béisbol en el que competirán Venezuela, Panamá y Bolivia en la ciudad de Cochabamba.


Las responsabilidades en este caso, según sostuvo Barrientos, apuntan a las autoridades locales como también ocurre en el caso de las dificultades presentadas hoy en la Villa Bolivariana, donde faltó almuerzos para medio centenar de atletas.


En el marco de la pelea política, las autoridades locales también han acusado en su momento al Gobierno central de haber causado dificultades en la asignación de los presupuestos para que se puedan concluir las infraestructuras que les correspondían.

 

Más allá de las disputas, Barrientos también destacó que toda la infraestructura deportiva que queda para Sucre servirá para que en el futuro Bolivia cuente con un centro de alto rendimiento, como no tuvo antes y que le permita a sus deportistas mejorar su calidad.


"Sucre debe felicitarse de tener el primer centro de rendimiento de Bolivia, lo que tenemos que hacer es agudizar la preparación de los entrenadores, sistematizar con ciencia (...) para que de aquí a tres años tengamos deportistas que den pelea a otros países", dijo el viceministro boliviano.


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101 años de Panamá América

 
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