Los portavoces de los presos mapuches que aún se mantienen en huelga de hambre en el sur de Chile instaron hoy al Gobierno a buscar una "salida alternativa" al problema, y aseguraron que las medidas adoptadas hasta ahora no satisfacen sus demandas.
"Le cabe al Gobierno buscar una salida alternativa al problema, que refleje que este Gobierno tiene una preocupación distinta a la de otros gobiernos con respecto a las demandas de tierras", dijo a los periodistas Rodrigo Curipán, uno de los representantes de los diez comuneros presos en la cárcel de Angol en ayuno, siete de ellos hospitalizados.
Curipán y los también portavoces Jorge Huenchullán y Víctor Queipul se reunieron hoy en Santiago con el presidente de la Corte Suprema, Milton Juica.
El comunero calificó el encuentro como "sumamente importante", aunque admitió que la Corte Suprema no puede interferir ante el Ministerio Público para que no aplique la ley antiterrorista en las causas en las que están involucrados mapuches.
"Nos preocupa tremendamente que el Ministerio Público, siendo un organismo autónomo, utilice su autonomía para crear montajes y crear climas de inseguridad y posteriormente hacer una persecución sistemática de las comunidades mapuches", sostuvo Curipán.
Un grupo de 38 comuneros mapuches, que se consideran presos políticos, mantuvieron en cárceles del sur de Chile una prolongada huelga de hambre, algunos desde el pasado 12 de julio, exigiendo que no se les aplique la ley antiterrorista.
Tras negociaciones con el Gobierno, que incluyeron el desestimiento en algunos casos y proyectos de reforma de la ley antiterrorista y la justicia militar, 28 comuneros depusieron el movimiento, mientras diez lo mantienen, por considerar insuficientes las ofertas.
Curipán lamentó que el Gobierno chileno "no ha querido abordar por qué se genera la persecución política y judicial" contra los indígenas, así como la propiedad de tierras que consideran ancestrales.
Aseguró, además, que el estado de salud de los huelguistas, siete de los cuales están hospitalizados, es "crítico" y teme que siga empeorando.
Al frente del palacio de Justicia, donde se llevó a cabo la reunión entre los mapuches y el presidente de la Corte Suprema, se concentraron varias decenas de jóvenes simpatizantes con la causa mapuche, que sobrepasaron las vallas del perímetro de seguridad y se apostaron en la entrada del edificio.
Miembros de Carabineros (policía militarizada), apoyados por miembros de las fuerzas especiales, trataron de evitar la acción de los jóvenes y detuvieron a una veintena de ellos.