Aunque para muchos la tos ferina es una enfermedad del pasado, la realidad es que sigue siendo un tema vigente de salud pública que se calcula afecta cada año a unos 600.000 adultos en EEUU.
Una encuesta de julio pasado de la Academia de Médicos de Familia de EEUU, reveló que el 76 por ciento de los adultos en este país no sabe o cree que la tos ferina continúa expandiéndose y el 61 por ciento ni siquiera sabe que existe una vacuna para prevenirla.
La tos ferina es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis, caracterizada por la tos persistente y estornudos potentes que pueden causar vómitos o incluso romper alguna costilla.
La enfermedad puede durar tres meses o más, y desencadenar neumonía, hospitalización y ausencias laborales o escolares.
"Cuando la persona sufre de enfermedades como la diabetes, asma, enfisema o una enfermedad coronaria, las complicaciones de la tos ferina pueden ser serias", comentó a Efe el doctor Virgilio Licona, médico de familia con práctica en Colorado y portavoz de la Academia para la campaña "La vacunación importa: ayuda a proteger a las familias de la tos ferina".
El galeno recordó que la primera dosis de la vacuna DTaP contra la tos ferina la recibe un niño a los dos meses de edad, luego los refuerzos a los cuatro, seis y dieciocho meses de edad y la próxima alrededor de los cinco años de edad, protección que dura al menos hasta los 15 años.
Se desconoce con exactitud cuánto dura el efecto de la vacuna, pero se recomienda que un adolescente reciba el refuerzo Tdap (tétano, difteria, tos ferina acelular) en torno a los 14 o 15 años y continuar con la práctica en la etapa adulta cada 10 o 15 años, indicó el galeno, director médico asociado del Plan de Salud del Valle.
La vacunación de adultos y adolescentes es de fundamental importancia para familias que tengan bebés recién nacidos.
Sin embargo, la encuesta de la Asociación de Médicos de Familia de EEUU reveló que el 73 por ciento de los adultos creía que sus vacunas estaban al día. Los Centros para la Prevención y el Diagnóstico de Enfermedades (CDC) calculan que sólo el 2,1 por ciento de los adultos recibió la vacuna Tdap entre 2005 y 2007.
En su comienzo, la fiebre, tos y mucosidad puede llevar a que el paciente confunda la tos ferina con el virus estacionario pero, un "síntoma cardinal es la tos convulsiva", señaló Licona, de origen mexicano, quien explicó que el enfermo puede acudir a su médico de familia para recibir el tratamiento adecuado.
No obstante, destacó que lo más importante es la prevención, que comienza con la inmunización de los niños, los refuerzos en la adolescencia y la edad adulta y buenos hábitos de higiene personal como lavarse las manos frecuentemente y taparse la boca y nariz al toser y estornudar.
Cuando una persona que tiene tos ferina estornuda o tose, las bacterias salen al aire y pueden contagiar a quienes están cerca.
"Es imposible alejarse tanto de la sociedad (para evitar contagios). Al estornudar las secreciones pueden ir de medio metro a dos metros así que lo principal es protegerse con la vacuna contra la tos ferina", como se hace contra la gripe estacional y la A, destacó Licona, que ha sido parte de diversos comités de salud a nivel nacional y en Colorado, donde se creó un premio con su nombre por su trabajo con las minorías.
Mientras que más de 3.500 casos de tos ferina fueron reportados en adultos de EEUU, mayores de 20 años en 2007, muchos más casos pueden pasar desapercibidos.
De hecho, las autoridades sanitarias estiman hasta 600.000 casos entre adultos cada año en Estados Unidos, de acuerdo con la Academia de Médicos de Familia.
"Los resultados de estas encuestas, junto con los datos e informes recopilados por los CDC sobre los brotes de tos ferina, demuestran la necesidad de facilitar al público más información sobre la enfermedad y cómo ayudar a prevenirla", indicó el doctor Ted Epperly, presidente de la Academia.