Los dos militares colombianos que fueron liberados por la guerrilla de las FARC hace aproximadamente 15 días, el sargento Pablo Emilio Moncayo y el soldado Josué Daniel Calvo, regresaron hoy a sus lugares de origen tras reponerse del secuestro y someterse a diversas pruebas médicas en Bogotá.
Calvo, quien recobró la libertad el pasado 28 de marzo tras once meses de cautiverio, reconoció a su llegada a la ciudad de Popayán, capital del departamento del Cauca (suroeste), que "es una felicidad muy grande" poder reunirse con varios miembros de su familia que viven en esa urbe.
El soldado llegó acompañado por su madre y su hermana y fue recibido por el gobernador caucano, Guillermo Alberto González Mosquera; algunos mandos militares, familiares y vecinos.
González anunció que el soldado será condecorado próximamente con la Cruz de Belalcázar, la máxima distinción del departamento.
Por su parte, Moncayo llegó a su municipio natal de Sandoná, en el departamento de Nariño (suroeste), en donde le recibieron con aplausos, banderas blancas y vítores a la libertad.
Moncayo abandonó Pasto, capital de Nariño, esta mañana acompañado de sus padres, hermanos y sobrinos e hizo varias paradas en el camino, pues en los municipios hacían sonar las campanas y las bandas interpretaban canciones a su paso.
En Sandoná se celebrará en las próximas horas una misa a la que están convocados todos los habitantes y que precederá numerosos actos de bienvenida al soldado.
Ambos ex rehenes declararon esta semana que permanecerán en el Ejército de Colombia.
Calvo fue secuestrado el 20 de abril de 2009 en el departamento oriental del Meta, después de un combate en el que quedó herido y por poco pierde la vida, ya que, según confesó, los guerrilleros quisieron asesinarlo.
Fue el rehén más joven de la guerrilla y el que menos tiempo pasó cautivo en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mientras que Moncayo, que junto con su compañero en las selvas de Colombia José Libio Martínez, fue el secuestrado más antiguo hasta su liberación el pasado 30 de marzo.
El sargento Moncayo, entonces un joven cabo, sufrió el 21 de diciembre de 1997 el ataque de más de un centenar de guerrilleros de las FARC a la base de comunicaciones militares que custodiaba, en el que murieron 22 compañeros y otros 18 fueron secuestrados, de los que 16 recobraron la libertad tiempo después.