El cardenal Jaime Ortega y otros cuatro obispos católicos cubanos oficiaron misas el día de Navidad en varias cárceles de la isla, por primera vez desde el triunfo de la revolución hace cincuenta años, informó hoy la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC).
A la misa celebrada en la prisión Combinado del Este, de La Habana, asistieron 17 reclusos que reciben atención pastoral de forma regular, quienes conversaron con el cardenal Ortega y recibieron una figura del Niño Jesús y estampas de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, indicó la COCC en su página web.
"Estaban fascinados y en un ambiente muy espiritual. Fue maravilloso, había lágrimas en muchos ojos, pues nos parecía increíble esta experiencia", declaró el sacerdote Félix Hernández, quien acompañó al cardenal Ortega en la celebración de la eucaristía junto a un diácono y dos seminaristas.
Según dijo Hernández, quien lleva más de veinte años trabajando en la pastoral carcelaria en La Habana, la celebración de la Navidad en varias prisiones del país habla de "pasos que se van dando para mejorar la atención espiritual a ese mundo de las prisiones".
"Pienso que también nosotros debemos estar dispuestos a asumir esos retos que se nos presentan y que son tan importantes", agregó el prelado.
"La Navidad de este año 2008 será inolvidable para quienes trabajan en la Pastoral Carcelaria (...), por primera vez en cinco décadas la Navidad se celebró también en varias cárceles de Cuba", señaló la nota, publicada también en la revista de la archidiócesis de la Habana Palabra Nueva.
Facilitar una mayor asistencia de la Iglesia a los presos y sus familias fue una de las peticiones del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) a las autoridades de la isla durante la reunión celebrada en La Habana en 2007.
El obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Hernández, celebró la misa de Navidad en la penitenciaría "La Condesa", donde guardan prisión ciudadanos extranjeros.
También llegaron las misas por la festividad de la Navidad el pasado 25 de diciembre a cárceles ubicadas en las diócesis orientales de Santiago de Cuba y Camagüey, y de Santa Clara, en el centro de la isla.
Las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado cubano han transitado por altibajos tras la llegada al poder en 1959 del gobierno revolucionario.
Pero tras la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, en enero de 1998, se abrieron cauces de diálogo y se recuperaron tradiciones religiosas, como la celebración oficial de la Navidad y la autorización de las procesiones públicas, que habían permanecido vetadas hasta entonces.