Auburn, Alabama.- Un año más tarde, en los discursos y discusiones televisadas sobre la tragedia se enfoca a los policías, bomberos y demás empleados del sector público que fueron llamados ese día. También se oye sobre aquellos que murieron en los aviones que los secuestradores utilizaron como misiles. De quienes no se oye es de la gente que fue el blanco de los terroristas.
Ellos eran trabajadores del sector privado: comerciantes, corredores, banqueros y demás personas empleadas por compañías privadas. Es un tributo a su labor que los terroristas los usaron como blanco para dañar a la economía de EU. Parece que los terroristas sí entienden algo que nuestras elites no comprenden.
Si a usted le sorprende lo que escribo, fíjese en la actual campaña contra el sector privado. La administración republicana del presidente George W. Bush está siguiendo el modelo de Franklin D. Roosevelt al culpar al sector privado, específicamente a las finanzas y contabilidad que tienen que ver con las grandes empresas, de la actual recesión y de la severa contracción de los fondos de pensiones por la caída de la bolsa.
Ese es el nuevo chivo expiatorio. Es decir, que las elites políticas están atacando a la misma clase de gente que los terroristas tenían en la mira, al tiempo que sobrestiman los controles que les imponen a los mercados financieros. Hasta ahora la campaña se limita a aquellos individuos e instituciones acusados de fraude, aunque los principios contables son tan complicados que ningún jurado los entendería. Pero no hay duda, la clase mercantil está siendo acosada, como suele suceder en cada recesión.
El Congreso ha llamado a los ejecutivos para acusarlos sin que se les sigan juicios, haciéndoles preguntas tan necias que son imposibles de contestar seriamente. Hasta Greenspan ha acusado a la “voracidad infecciosa” de la clase mercantil por la caída de la bolsa.
Peor todavía, Bush ha hecho una analogía de los terroristas y la clase empresarial norteamericana, prometiendo que no habrá ganancias fáciles para los delincuentes corporativos.
Recordemos los nombres de las firmas que sufrieron destrucción y muertes: Deutsche Bank, Fiduciary Trust, Kemper Insurance, Lehman Brothers, Morgan Stanley Dean Witter, Cantor Fitzgerald, Oppenheimer Funds, Credit Suisse First Boston y muchas otras firmas bancarias, financieras, de seguros, contadores y de comercio en general.
Esas son las empresas que invierten nuestros ahorros, nos aseguran, cambian monedas y coordinan precios a través de las fronteras y de los mercados. No son perfectas. No lo saben todo. Y durante la caída de la bolsa han perdido dinero. Pero ellas son las que asumen los riesgos al buscar oportunidades de negocios en todo tipo de mercados. Y hoy, lo mismo que siglos atrás, se ganan el desprecio de las elites por hacer un trabajo considerado innoble y hasta deshonesto. Pero son los que trabajan todos los días para mantener nuestra prosperidad y mejorar el bienestar de la humanidad.
Luego del cruel ataque, el gobierno nos prometió dos cosas. Primero que apresarían y juzgarían a los criminales. No lo han hecho. Lo que han hecho es violar nuestros derechos civiles, pero Osama bin Laden y su grupo siguen sueltos. La segunda promesa es que protegerían la prosperidad americana de nuevos ataques, pero por el contrario se han dedicado a lo largo de los últimos 12 meses a atacar a empresarios y ejecutivos, confundiendo exprofesamente las diferencias entre la contabilidad de una economía en auge y el fraude contable.
Lo que comenzó como el secuestro de varios aviones se ha convertido en hacerle la vida difícil a todos los viajeros y en la bancarrota de varias líneas aéreas, también del sector privado.
¿Qué hemos aprendido del 11 de septiembre? Que el sector privado tiene enemigos que no dudan en utilizar la violencia en su contra, sean estos terroristas o el Departamento de Justicia y las agencias reguladoras. En segundo lugar, hemos aprendido que no podemos contar con el gobierno para obtener ni justicia ni seguridad.
* Presidente del Ludwig von Mises Institute en Auburn, Alabama
(c)www.aipenet.com