Los toros en Perú mueven al año 11 millones dólares pero no es una actividad rentable


Perú celebra cada año 380 corridas de toros y el volumen de negocio asociado a esta actividad se sitúa en los 11 millones de dólares anuales, pero no es rentable, según expertos y empresarios que hoy cita el diario peruano El Comercio.


A dos días de comenzar la Feria taurina del Señor de Los Milagros, una de las más tradicionales de Suramérica, el diario dedica un exhaustivo estudio a la importancia económica de los 540 festejos taurinos, de los que 380 son "corridas formales" (con ganado de lidia y toreros con traje de luces) y el resto informales.


En Perú se contabilizan unas 1.000 personas vinculadas a la actividad taurina (frente a las 200.000 personas en España), una cifra muy baja teniendo en cuenta que 19 de los 24 departamentos peruanos celebran corridas, y que se explica por la informalidad del sector.

 

Un total de 68 ganaderías, algunas de ellas en proceso de formación, sirven sus reses a los 175 toreros profesionales residentes en el país (extranjeros y peruanos), mientras que en España son 1.000 ganaderías las que distribuyen sus crías a los 8.301 profesionales.


No siempre las localidades disponen de infraestructuras adecuadas para este tipo de eventos: hay lugares donde los propios ciudadanos conforman las delimitaciones del espacio para la corrida, mientras que en otros improvisan lo que denominan palcos, un recinto conformado por palos y con capacidad para unas doce mil personas, y otros prefieren alquilar plazas portátiles.


Marcial Ayaipoma, ganadero y empresario taurino, atribuye la poca rentabilidad de esta actividad en Perú a la carencia de una industria dedicada a la cría de ganado de lidia y a la ausencia de empresas comercializadoras de astados.

 

El ganadero agrega como otras causas la ausencia de la figura del apoderado y la inexistencia de grandes empresas encargadas de organizar eventos taurinos y de administrar los recintos, existentes en 180 localidades peruanas, si bien un centenar carece de espacios específicos a pesar de celebrar festejos taurinos.


A diferencia de España, donde la organización de estos eventos está en manos de compañías o personas jurídicas, en Perú son mayordomos, alcaldes, comisiones municipales o hermandades religiosas las que promueven corridas.


Inciden en la "informalidad" otros factores como la carencia de una contabilidad formal de la compra de ganado y el hecho de que no siempre la actividad taurina tributa al Estado, pues hay toreros que viajan de provincias para una sola corrida y una vez en el lugar cierran nuevos contratos que no se declaran.

 

Del total de eventos taurinos en Perú, el 10 por ciento se desarrolla en Lima, en donde sí es obligatorio el pago de impuestos, mientras que el otro 90 por ciento tienen lugar en provincias, y, según el investigador Dikey Fernández, el 90 por ciento de las corridas en Perú tienen carácter informal.


Freddy Villafuerte, gerente de la empresa Taurolima, organizadora las corridas de toros en Acho, sitúa sus beneficios entre 2,5 y 3 millones de dólares anuales, a los que hay que descontar impuestos, si bien recalca que su negocio registró pérdidas durante tres años, dejando entrever que sólo a partir de 2009 obtuvo beneficios.


Por eso, sostiene que el mundo del toro en Perú no es rentable sino tiene más bien un carácter de afición.

 


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619001
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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