El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, abogó hoy por el respeto a la vida y a los asuntos internos de cada país en alusión al disidente cubano Guillermo Fariñas, quien se mantiene un huelga de hambre desde hace tres semanas.
"En todos los casos el Gobierno de Paraguay y su presidente respetan profundamente la vida y la ubican en el centro de cualquier gestión pública", señaló la Secretaría de Información y Comunicación (Sicom) de la Presidencia en un comunicado.
El documento detalla que el Ejecutivo solicitará a la cancillería y a la embajada de Cuba en esta capital detalles sobre la situación de Fariñas y sobre las declaraciones de este último a la emisora de radio asuncena Ñandutí, en la que pidió a Lugo a que exprese su postura sobre los reclamos de los disidentes cubanos.
Fariñas, que permanece hospitalizado desde que sufrió la semana pasada un segundo colapso por su ayuno, está hidratado y alimentado por vía intravenosa y asegura que se mantendrá sin comer ni beber si el presidente cubano, Raúl Castro, no excarcela a 26 presos políticos que están muy enfermos, según la oposición.
El documento de la Sicom destaca también que el Gobierno paraguayo, "al tiempo de ser invariablemente respetuoso de los asuntos internos de las demás naciones", no descarta cualquier acción coordinada con las autoridades cubanas para "para servir al bien humanitario o comunitario".
En ese sentido, resalta que "Paraguay y su presidente estarán siempre de brazos abiertos para ejercer mediaciones humanitarias en cualquier sitio del mundo donde dicha voluntad fuera solicitada o reconocida como importante o útil".
El documento gubernamental fue emitido luego de que el jefe de Gabinete de la Presidencia, Miguel Ángel López Perito, ironizara ante periodistas que Lugo no podía resolver todos los problemas que aquejan al mundo y que "hay que dejar que cada país maneje lo que le corresponde".
En la entrevista concedida a la emisora asuncena, Fariñas exhortó a Lugo, ex obispo católico, a no mantener un "silencio cómplice" sobre la situación por la que atraviesan los disidentes cubanos.
También lanzó duras críticas contra el jefe de Estado de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien acusó de omitir una mediación en el caso del disidente cubano Orlando Zapata, muerto tras una huelga de hambre.
Fariñas también describió a Lula como un ex perseguido político que se convirtió en un "demócrata oportunista".
Entretanto, agradeció a algunos países de Europa por su postura contra el trato que reciben los disidentes cubanos encarcelados, al momento de hacer un llamado a las naciones latinoamericanas para que se pronuncien sobre el asunto.