El presidente paraguayo, Fernando Lugo, celebrará mañana el segundo aniversario de su triunfo electoral en medio de denuncias de corrupción y roces más abiertos con el ala disidente de la principal agrupación que le llevó al poder.
Lugo cerrará el acto que el Gobierno realizará por la noche en las plazas del Congreso, en contraste con la marcha organizada dos días antes por el vicepresidente Federico Franco, que encabeza el sector disidente en el oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
Franco, enfrentado a Lugo porque éste benefició a otros sectores liberales en los cupos de poder, lideró el domingo la "caravana de la dignidad", que congregó a varios miles de personas en la capital paraguaya con discursos contrarios al gobernante.
El PLRA, de centroderecha y segunda fuerza electoral del país, es la agrupación más poderosa en la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), la coalición de amplia base ideológica que en los comicios del 20 de abril de 2008 puso fin a 61 años de hegemonía política del Partido Colorado.
La APC está formada además por el Partido Democrático Progresista (PDP), Partido País Solidario (PPS), el movimiento Popular Tekojojá y el Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS), todos de izquierda, así como por una treintena de grupos sociales, civiles y sindicales.
"Lastimosamente hoy estamos salpicados por casos de corrupción, donde funcionarios que no son precisamente liberales vienen a robar nuevamente al pueblo paraguayo", se quejó Franco en el mitin al referirse a Camilo Soares, titular de la Secretaría de Emergencia Nacional.
Soares, del extraparlamentario P-MAS y considerado cercano al jefe de Estado, fue procesado la semana pasada y hoy el responsable de la petrolera estatal Petropar, Juan González Meyer, corrió la misma suerte, ambos por presunta malversación.
Además, Franco ha reiterado que el PLRA ha aportado el 80 por ciento de los votos en los históricos comicios de hace dos años y el hecho de que siete de los 17 gobernadores son liberales, además de ocupar 14 de los 45 escaños del Senado y 29 de los 80 lugares en la Cámara de Diputados.
Varios miles de personas acompañaron la caravana de detractores de Lugo y se presume que en el acto de este martes habrá mayor cantidad de participantes si se tiene en cuenta que está organizado por el entorno palaciego.
"Por supuesto que habrá más gente, porque habrá más recursos (...), no tengo duda de que se usarán recursos del Estado", afirmó el senador Julio César Franco, hermano del vicepresidente del país y otro de los detractores del mandatario.
Por su parte, el antecesor del ex obispo, Nicanor Duarte, dijo que "el hambre de la jauría oficialista no sólo es feroz, sino (que) no tiene límites" y aseveró que el país vive "bajo el nepotismo y la corrupción participativa de las nuevas castas".
Duarte, a quien sectores "colorados" responsabilizan del revés electoral, exhortó a sus correligionarios a reagruparse con vistas a los comicios municipales del 7 de noviembre, que supondrán el primer test electoral para el Gobierno.
Lugo, que en su primer año ha sorteado escándalos vinculados con denuncias de filiación protagonizadas por tres mujeres y amenazas de juicio político, tiene a su jefe de ministros, Miguel López Perito, como el blanco de las críticas.
López Perito, miembro de una agrupación de izquierda que se opuso con las armas a la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), estrenará un movimiento político "luguista" en las municipales, lo que ha motivado el rechazo de la oposición y de la disidencia liberal.