Lula cancela el viaje a la cumbre del G20 por las inundaciones en el noreste de Brasil
Milerick Alvendas
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, canceló su viaje a Canadá, para asistir a la Cumbre del G20, debido a las inundaciones que causaron al menos 50 muertos en el noreste del país, informaron hoy fuentes oficiales.
"El presidente me comunicó que desea permanecer en Brasil y seguir de cerca las tareas de socorro a las víctimas" del desastre, declaró a periodistas el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, tras un encuentro con Lula.
Amorim explicó que el mandatario brasileño será representado en la Cumbre del G20 por el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, quien viajó el jueves hacia la ciudad canadiense de Toronto, donde se celebrará el encuentro.
Según el canciller, el presidente quedó "totalmente impresionado" tras la visita que hizo ayer a los estados de Pernambuco y Alagoas, los más afectados por las inundaciones que, según balances oficiales, han dejado 50 muertos y 56 desaparecidos.
Las lluvias han castigado a la región durante la última semana y produjeron una crecida histórica de varios ríos que arrastraron a su paso decenas de puentes, viviendas, edificios públicos y dejaron imágenes de destrucción desoladoras, que Lula llegó a comparar con las que vio en Haití tras el terremoto de enero pasado.
En Pernambuco, el estado natal de Lula, nueve municipios han sido declarados en estado de calamidad y otros treinta en situación de emergencia.
Una de las localidades más afectadas es Branquinha, donde las autoridades barajan hasta la posibilidad de cambiar el pueblo de lugar, debido a la destrucción causada por las inundaciones.
Latinoamérica llega con fuerza al G20 pese a la ausencia de Lula
Latinoamérica llega con fuerza a la reunión del G20 del fin de semana en Toronto gracias a su empuje económico y pese a la notable ausencia del presidente brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, dijeron a Efe varios analistas. Brasil es junto con Argentina y México uno de los tres integrantes latinoamericanos del G20, el grupo formado por los principales países desarrollados y en desarrollo que se ha convertido en el nuevo guardián de la economía global. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, anunció hoy que Lula no viajará a Canadá para "seguir de cerca las tareas de socorro a las víctimas" de las inundaciones registradas en el nordeste de Brasil, que han dejado al menos 50 muertos. En su lugar, acudirá el ministro de Hacienda, Guido Mantega, quien llega hoy a Canadá. La ausencia del dirigente de la principal potencia regional sorprendió hoy en Toronto, aunque analistas como Miguel Tinker Salas, de la Universidad de Pomona (California), dijeron que "hay que entender que Lula está en medio de una campaña electoral", en referencia a las presidenciales que se celebrarán en octubre. "Para Lula lo más importante ahora es la continuidad de sus políticas", señaló Tinker, quien recordó que Dilma Rousseff, la ex ministra de la Presidencia y candidata de Lula a las presidenciales, mantiene un duro pulso con José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña. Más allá de ese giro inesperado, los observadores coinciden en que la fortaleza económica de países como Brasil, Perú, Colombia y Chile hace que se tome cada vez más en serio a la región en los distintos foros multilaterales. Brasil, sin ir más lejos, ha sido un actor clave en la campaña para incrementar el peso del mundo en desarrollo en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha pasado de deberle 15.500 millones de dólares a pagar su deuda y adquirir 10.000 millones de dólares en bonos de la institución para ayudarle a financiar programas. Mauricio Cárdenas, director para América Latina del centro de estudios Brookings Institution (Washington), explicó que la reciente crisis económica global, que la región ha capeado con éxito, le ha permitido ganar confianza. "Para ganar influencia se requiere autoestima, confianza, seguridad", dijo Cárdenas, quien señaló que la crisis ha ayudado a "América Latina a ganar esa confianza, a ganar una seguridad que le da mayor fluidez en el diálogo internacional". Para Cárdenas, los temas más importantes para México, Brasil, Argentina y la región en su conjunto de cara a la cumbre del G20 son la propuesta reforma financiera global que "debe hacerse de tal forma que no frene el desarrollo del sector en América Latina". "América Latina necesita más finanzas, no menos finanzas", indicó el experto, quien añadió que está bien corregir los excesos que condujeron a la crisis, pero sin "poner restricciones a la financiación en América Latina". Colin Bradford, asesor en temas de desarrollo durante la presidencia de Bill Clinton y analista ahora en Brookings Institution, mencionó que los tres países latinoamericanos tienen amplia experiencia en la regulación del sector bancario, lo que les permitirá compartir lecciones en las negociaciones en marcha. Relevante también para los países de la zona, según los analistas, es la reciente decisión de China de flexibilizar la cotización de su moneda frente al dólar lo que podría ayudar a incrementar la competitividad de las exportaciones latinoamericanas, algo que se espera se debata ampliamente en Toronto. Otro de los grandes temas en la agenda del G20, la austeridad fiscal, afecta también directamente a la región, donde se habla la posibilidad de un recalentamiento. EE.UU. abandera el movimiento para mantener las políticas de estímulo que se implementaron durante la crisis con el fin de mantener las tasas de crecimiento, mientras que Europa aboga por retirar esas medidas y recortar el gasto público.