El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, considera "cerrado" el caso de la concesión de refugio político al ex activista italiano Cesare Battisti y no se pronunciará más sobre el asunto, informaron hoy fuentes oficiales.
Lula tampoco se va a manifestar sobre la decisión de Italia de llamar a consultas a su embajador en Brasilia, Michele Valensise, en respuesta a la decisión de Brasil de no extraditar al miembro de las Brigadas Rojas, explicó hoy el portavoz de la Presidencia, Marcelo Baumbach.
El vocero reiteró que la posición del Ejecutivo brasileño está expresada en la nota que divulgó el pasado martes el Ministerio de Relaciones Exteriores, que consideró que la convocatoria del embajador representa "un instrumento de decisión diplomática común entre países".
El Gobierno también consideró que la retirada del diplomático no va a dañar las relaciones bilaterales entre ambos países.
La reacción de Italia se produjo tras el pronunciamiento a favor de Battisti de la Procuraduría General de Brasil, que recomendó al Supremo Tribunal Federal brasileño (STF) la concesión de refugio al activista.
La Suprema Corte es la única instancia con poder de decisión en este momento, tanto para continuar con el proceso de extradición, abierto en 2007 tras la detención de Battisti en Río de Janeiro, como para revocarla, en favor de la orden de refugio.
Los abogados del italiano volvieron a solicitar hoy al STF que cancele la orden de prisión preventiva y lo ponga en libertad, puesto que una vez se ha concedido el refugio, "no hay lugar para continuar el proceso de extradición", destacó la petición de la defensa, de la cual informa la estatal Agencia Brasil.
En 1993 Battisti fue juzgado en rebeldía y condenado a cadena perpetua en su país por cuatro asesinatos. El ex activista escapó de cumplir la pena porque vivía en Francia en condición de refugiado.
Cuando las autoridades de ese país aprobaron entregarlo a Italia, Battisti huyó a Brasil.