Lula considera que el caso Battisti no dañará los lazos con Italia


El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, descartó hoy, en presencia del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, que el contencioso por el pedido de extradición del ex activista de izquierdas Cesare Battisti, encarcelado en Brasil, pueda dañar las relaciones bilaterales.


"La relación de Brasil con Italia es tan fuerte que cualquiera que sea la decisión en el caso Battisti no causará ningún rasguño entre los dos países", aseguró Lula, en una rueda de prensa conjunta celebrada en Sao Paulo.


El presidente añadió que en estos momentos los abogados del Estado están estudiando el fallo del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, que en noviembre pasado anuló el estatus de refugiado de Battisti y dio luz verde a su extradición, que quedó en manos del presidente de la república.

 

El fallo del STF no es vinculante, por lo que Lula tendrá que decidir si mantiene el estatus de refugiado a Battisti, condenado en Italia por cuatro asesinatos ocurridos en la década del 70, o si acepta la petición de extradición presentada por ese país.


Según dijo Lula, sólo cuando los abogados del Estado finalicen el análisis del caso tomará una decisión.


"No es una decisión política, sino una cuestión jurídica", agregó el mandatario para añadir que su postura estará "al margen del proceso electoral" y que tanto en Italia como en Brasil hay detractores y defensores de la extradición.

 

"Tomaré esa decisión con mucha tranquilidad", concluyó.


Berlusconi, de visita en el país, evitó pronunciarse sobre el caso de Battisti, que fue miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), un brazo de las Brigadas Rojas, la banda armada más activa durante la ola de violencia política que sacudió a Italia hace cuatro décadas.


Battisti fue juzgado en ausencia en 1992 por un tribunal italiano que lo halló culpable de los asesinatos de dos policías, un joyero y un carnicero.

 

Durante el juicio, Battisti permaneció en Francia, en donde había obtenido el estatus de refugiado político, pero huyó en 2004, cuando el Gobierno francés estudiaba la posibilidad de entregarlo a Italia.


Battisti, de 55 años, permanece detenido en una cárcel de Brasilia en la que fue recluido en enero de 2007, un día después de su captura en Río de Janeiro, donde estuvo escondido desde el año 2004.


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101 años de Panamá América

 
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