El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó hoy que su Gobierno hará lo que sea necesario para impedir los ataques de pistoleros que desde el sábado vienen provocando pánico en Río de Janeiro.
"Haremos lo que sea necesario para que las personas de bien derroten a los que quieren vivir en la marginalidad", afirmó el jefe de Estado al ser interrogado por periodistas sobre la solicitud de la gobernación de Río de Janeiro para que fuerzas federales refuercen la vigilancia en las vías de acceso a la ciudad.
Río de Janeiro, que será una de las subsedes del Mundial de fútbol de 2014 y la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, ha registrado desde el pasado sábado al menos nueve ataques de pistoleros en importantes vías públicas, que por lo general han terminado con tiroteos y vehículos incendiados.
Lula dijo que el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, le pidió en una conversación telefónica este martes que policías federales refuercen la vigilancia de las vías de acceso a la segunda mayor ciudad brasileña para combatir a los pistoleros que vienen protagonizando los ataques.
"Inmediatamente llamé al ministro de Justicia (Luiz Paulo Barreto) y le pedí que atienda a Río de Janeiro en todo lo que necesite" para combatir el crimen organizado, afirmó el gobernante.
Las autoridades de Río de Janeiro respondieron hoy a los ataques con operaciones en 17 favelas, en las que murió un supuesto pistolero que se enfrentó a los uniformados y fueron arrestados al menos otros ocho.
Las operaciones fueron realizadas de forma simultánea en diferentes barriadas pobres ubicadas en la zona norte de la ciudad y en las que actúan organizaciones de narcotraficantes.
El comandante de la Policía Militarizada, coronel Mario Sergio Duarte, aseguró que también ordenó el envío a las calles de cerca de 1.200 agentes responsables de trabajos burocráticos en las estaciones policiales.
Los cuatro ataques de esta madrugada elevaron a nueve el número de incidentes similares registrados desde el pasado sábado y que las autoridades regionales han atribuido a una reacción de las bandas de narcotraficantes que han sido expulsadas por la policía de las favelas que controlaban.
Como en las ocasiones anteriores, los atacantes, fuertemente armados y exhibiendo fusiles de guerra, bloquearon vías importantes de la ciudad, asaltaron a los ocupantes de los vehículos que pasaban por el lugar, los cuales fueron obligados a abandonar los automóviles, que luego fueron incendiados en medio de la calle.
El más grave de los ataques se registró al mediodía del domingo cuando seis delincuentes bloquearon un trecho de la Línea Vermelha, la principal vía expresa de la ciudad, donde asaltaron a varios conductores, quemaron dos vehículos, robaron un tercero y, en la fuga, atacaron a tiros una furgoneta de la Fuerza Aérea que pasaba por el lugar.
Cabral atribuyó la serie de ataques a represalias de narcotraficantes que han sido expulsados de las favelas ocupadas desde el año pasado por la policía.
"Está claro que son una reacción a la política de seguridad. Son actos terroristas que buscan asustar a la sociedad", dijo por su parte el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes.