El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, insistió hoy en que su ministra Dilma Rousseff es la persona "mejor preparada" para sucederle en el cargo, pero admitió que deberá hacerse "más conocida" en el país y en el exterior.
Durante un desayuno con periodistas en el Palacio presidencial del Planalto, Lula también reiteró que no forzará una reforma de la Constitución que le permita una segunda reelección consecutiva, al indicar que eso "no ayudaría en nada a la democracia" brasileña.
Lula confesó que ni siquiera piensa en la "hipótesis absurda" de volverse a postular en 2014, aunque reconoció que la presidencia es un cargo "que todo el mundo quiere y del que nadie quiere salir".
Las próximas elecciones serán en octubre del 2010 y Lula no podrá ser candidato, porque ya fue reelegido una vez y la Constitución le impide aspirar nuevamente al cargo hasta que pase un mandato alejado del poder.
Ante esos comicios, ha sugerido como candidata del Partido de los Trabajadores (PT) a Rousseff, ministra de la Presidencia, conocida por su capacidad de gerencia, pero que nunca ha aspirado a un cargo público ni ha hecho ninguna campaña proselitista.
Lula admitió que el "excelente" perfil técnico de Rousseff "no basta" para ganar una elección y dijo que le aconsejará "dar más entrevistas" y aparecer más en la prensa, a fin de hacerse conocer tanto en el país como en el exterior.
"Asunto de que hablar no le falta", declaró el presidente, en alusión a la condición de Rousseff como coordinadora del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un ambicioso plan de construcción de infraestructuras que desarrolla el Gobierno.
Pese a todos sus elogios, Lula afirmó que aún no ha conversado con Rousseff sobre su posible candidatura presidencial "ni una sola vez", lo que motivó risas y dudas entre los periodistas.
"Sabía que iban a reaccionar así, pero eso es verdad", garantizó Lula, quien afirmó que cuando hable con su ministra sobre el asunto "será para una conversación definitiva", y precisó que la decisión final sobre la candidatura para el 2010 la tendrá el PT.
En relación a las últimas encuestas, que sitúan su popularidad en un histórico 80%, reconoció que lo halagan, pero negó que puedan influir en su gestión de Gobierno.
Las encuestas, según Lula, solo miden "el momento", no pueden pesar en las decisiones del Ejecutivo y tampoco deben "seducir" a los gobernantes.