El mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó hoy un plan dotado con 410 millones de reales (unos 220 millones de dólares) para el combate del tráfico de "crack" y el apoyo a los adictos y sus familias.
El plan prevé acciones para el tratamiento y la reinserción de los miles de brasileños que hacen uso de esta droga derivada de la cocaína, en su mayoría niños y adolescentes sin hogar, según un comunicado distribuido por la Presidencia.
Casi la mitad del presupuesto se destinará al Ministerio de Salud, que va a doblar el número de camas destinadas a los pacientes del "crack", hasta un total de 5.000 unidades en todo el país.
En asociación con universidades, se ofrecerán cursos a distancia para formar a unos 100.000 futuros profesionales especializados en la atención y prevención del uso de esta droga barata, altamente adictiva y muy perjudicial a la salud.
También se intensificará la represión a las redes de narcotraficantes con parte de estos recursos y se realizarán campañas informativas.
La secretaria nacional contra drogas, Paulina Duarte, explicó que el programa "no es nuevo" y todas las acciones que contempla ya están siendo realizadas "sistemáticamente" por los distintos ministerios.
"Lo que tiene (de novedad) fue la decisión del presidente Lula de integrar efectiva y sistemáticamente todas las acciones para que el impacto en relación a las respuestas sea mayor", aclaró Duarte, en declaraciones al portal electrónico de la Presidencia.
En las grandes ciudades brasileñas, como Sao Paulo y Río de Janeiro, es habitual ver a niños sin hogar consumiendo este estupefaciente en rincones marginales conocidos como "crackolandias".
El lanzamiento de este plan se realizó apenas una semana después de que la candidata oficialista Dilma Rousseff a las elecciones presidenciales del próximo octubre apareciese en un anuncio electoral, difundido varios días por televisión, para manifestar su posición contraria al uso del "crack".