Lula niega que pretenda pedir licencia para hacerle campaña a su candidata


El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, negó hoy que pretenda pedir una licencia del cargo en agosto y septiembre para reforzar la campaña de su ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, para las elecciones de octubre próximo.


"No hay hipótesis de que eso pueda ocurrir", aseguró enfáticamente el jefe de Estado en respuesta a versiones de prensa según las cuales solicitaría una licencia para poder hacer campaña electoral sin ser acusado de abuso de poder en favor de un candidato.


"No tiene sentido imaginar que un presidente de la República pueda pedir licencia del cargo más importante de Brasil para hacer campaña. No tiene sentido, no tiene lógica. Sería una irresponsabilidad con el mandato que me fue dado por el pueblo brasileño", agregó Lula en una entrevista a un grupo de radios del nordeste del país.

 

Según una información divulgada el pasado miércoles por el diario O Globo, fuentes de la Presidencia aseguraron que Lula estudiaba la posibilidad de licenciarse durante dos meses para poder participar de la campaña electoral de su ministra sin impedimentos legales.


Rousseff, que hace dos semanas fue postulada como aspirante a la Presidencia por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), es la favorita de Lula para sucederle y se ha beneficiado de la gran popularidad del mandatario.


Según una encuesta divulgada el pasado fina de semana por la firma Datafolha, la ministra recortó a apenas cuatro puntos su diferencia con el líder opositor José Serra, gobernador del estado de Sao Paulo y favorito para las presidenciales de octubre.

 

El último sondeo le atribuía a Serra, del Partido de la Social Democracia brasileña (PSDB), el 32% de las intenciones de voto, cinco puntos por debajo de la encuesta anterior, y a Rousseff el 28%, cinco más que en la precedente.


Según Lula, la hipótesis de la licencia tiene menos sentido si se tiene en cuenta que el actual vicepresidente, José Alencar, también pretende disputar las elecciones de octubre próximo, aunque aún no sabe si para un mandato como senador o para gobernador del estado de Minas Gerais.


El tercero en la línea de sucesión, el diputado Michel Temer, presidente de la Cámara de Diputados, tampoco podría asumir el cargo debido a que igualmente tiene pretensiones electorales, posiblemente como candidato a vicepresidente en la fórmula de Rousseff.

 

El siguiente en la línea sucesoria es el presidente del Senado, José Sarney, quien asegura que a un ex jefe de Estado no se le puede pedir que sea presidente interino por un par de meses.


En su entrevista a las radios regionales, Lula alegó además que tampoco es lógico pensar que pueda ayudarle más a su candidata apartado del cargo.


"Creer que puedo ayudar más apartado del cargo que permaneciendo en la Presidencia es restarle valor al mandato. Si fuera así, quien no tiene mandato tendría más fuerza política que yo", afirmó.

 

Lula ha aprovechado hasta ahora diferentes actos públicos para promover a Rousseff, que lo acompaña en todos los viajes e inauguraciones de obras, pero la ministra tendrá que renunciar a su cargo a comienzos de abril para no inhabilitarse como candidata.


La legislación brasileña prevé que todos los ocupantes de cargos públicos y de mandatos ejecutivos tienen que renunciar seis meses antes de las elecciones para no quedar inhabilitados.


A partir de abril, por lo mismo, Rousseff no podrá acompañar a Lula en actos oficiales y el presidente no podrá dar declaraciones que puedan ser interpretadas como un favorecimiento.


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101 años de Panamá América

 
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