El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió hoy en una carta a las quejas de su homólogo italiano, Giorgio Napolitano, por la decisión de Brasil de conceder refugio al ex activista Cesare Battisti, condenado por cuatro homicidios.
Portavoces de la Presidencia brasileña informaron que la misiva de Lula fue entregada hoy a la embajada italiana, pero no revelaron su contenido.
La semana pasada el gobernante brasileño respaldó la decisión del ministro de Justicia, Tarso Genro, de conceder refugio a Battisti y declaró que Italia debe respetar la "decisión soberana" de Brasil.
En una carta enviada a Lula, Napolitano expresó su "estupor" y "amargura" por la decisión de Brasil, que se basó en el argumento de que existe un "fundado temor de persecución" si se accede a su extradición, según la orden ministerial publicada en el Diario Oficial de la Unión.
Además, Italia estudia apelar al Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, que aún no se ha pronunciado sobre la aún posible extradición del ex miembro de las Brigadas Rojas, y evalúa incluso llamar a consultas a su embajador en Brasilia, Michele Valensise.
El diplomático se reunió el pasado martes con el presidente del STF, Gilmar Mendes, para garantizar que la postura de Italia es considerada en la decisión que tome el Supremo.
Battisti fue detenido en 2007 en Río de Janeiro y está preso en una cárcel de Brasilia mientras la Justicia resuelve si lo libera o lo devuelve a Italia, donde le aguarda una condena perpetua por los crímenes que cometió en los años 70.
Antes de residir en Brasil, Battisti vivió con estatus de refugiado en Francia entre 1990 y 2004, pero huyó cuando las autoridades de aquel país aprobaron su extradición, para que respondiese por los cuatro asesinatos por los que fue juzgado en rebeldía y condenado en 1993.
Si el STF niega la extradición y no revoca la concesión del refugio, Battisti tendrá derecho a residir y trabajar libremente en Brasil y a obtener un pasaporte del país suramericano.