Brasil y Portugal firmaron hoy siete acuerdos de cooperación económica y cultural, incluido un proyecto para producir biocombustibles destinados al mercado ibérico, durante la X cumbre bilateral, celebrada hoy en la capital lusa.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y el primer ministro luso, José Sócrates, resaltaron en un comunicado el "balance positivo de las relaciones bilaterales" y de la cooperación financiera y comercial pero reconocieron la necesidad de equilibrar los intercambios, favorables a Brasil, y diversificarlos.
Portugal expresó su apoyo a la aspiración brasileña de ocupar un lugar permanente en un nuevo Consejo de Seguridad de la ONU y ambas naciones subrayaron la necesidad de reformar ese organismo para hacerlo "más representativo, transparente y eficaz".
Los dos líderes socialistas hablaron en la cumbre de la crisis internacional, la reforma del sistema financiero y el relanzamiento de las economías y del empleo.
Lula animó a las empresas lusas a aprovechar las potencialidades del mercado brasileño y las oportunidades que representan el mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
La cumbre respaldó la creación de una confederación de empresarios, que potencie el diálogo de organizaciones patronales de Europa y Suramérica, y la celebración, en noviembre en Río de Janeiro, de un congreso cultural sobre la lengua portuguesa que volverá a convocarse en 2012 en Portugal.
Los dos países acordaron también impulsar el portugués como lengua internacional e promover las nuevas tecnologías y la innovación.
En materia de inmigración se inauguró un "mecanismo de consultas" sobre nacionales en el exterior, circulación de personas y asuntos consulares que celebrará su primera reunión en Brasil, donde preocupa la situación legal y laboral de las decenas de miles de brasileños que viven en Portugal.
En este apartado se destacó la "regularización de un conjunto muy significativo de ciudadanos que se encontraban en situación irregular" y la buena integración de los brasileños en la sociedad portuguesa.
Entre los siete acuerdos firmados, hay también convenios para investigación en la producción de petróleo en aguas profundas, la lucha contra el dopaje deportivo y la cooperación portuguesa para procesar desechos urbanos en Brasil.
También se animó a proseguir los esfuerzos para crear un proyecto de televisión en la comunidad de los países de habla lusa y la "formación de una agencia para difusión de información y contenidos en lengua portuguesa".
El acuerdo sobre biocombustibles servirá de marco al proyecto de la petrolera lusa Galp y la brasileña Petrobrás para invertir 357 millones de euros en la construcción de una refinería que abastecerá al mercado portugués y español.
Directivos de las dos empresas dijeron ayer en Lisboa que el proyecto está pendiente de que el Gobierno portugués tome decisiones sobre los impuestos aplicables a la importación del aceite de palma brasileño, los porcentajes de incorporación de biocombustibles a los gasóleos y la carga fiscal de los nuevos productos energéticos.
Según Galp y Petrobras su objetivo es producir 260.000 toneladas al año de combustibles vegetales en sus futuras instalaciones en los alrededores del puerto de Sines, a 163 kilómetros al sur de Lisboa, a partir de 2015.