Manifestantes piden frente a la Casa Blanca que el "cambio" llegue al Tíbet


Centenares de manifestantes pidieron hoy, con cantos y bailes tibetanos frente a la Casa Blanca, que el "cambio" se acerque al Tíbet con la reunión entre el presidente Barack Obama y el líder espiritual tibetano, el Dalai Lama.


Mientras en la Sala de Mapas Obama y Dalai Lama mantenían su primera reunión en la Casa Blanca, tibetanos asentados en Estados Unidos y activistas a favor de la causa de liberación del Tíbet celebraban en la puerta el gesto del presidente estadounidense.


Las banderas tibetanas ondearon junto a las americanas en una concentración pacífica, sin consignas y sin manifiestos, en la que el agradecimiento se expresaba con mayor ahínco que las reivindicaciones.


"Extendemos nuestro caluroso agradecimiento al presidente de Estados Unidos por invitar al H. H. El Dalai", señalaba una de las pocas pancartas.


En lugar de carteles, niños y adultos sostenían orgullosos decenas de fotografías de la imagen admirada por tibetanos y rechazada por el Gobierno chino: el apretón de manos y las sonrisas de Obama y el Dalai Lama cuando el primero era senador y que hoy se ha repetido.


La reunión siguió el protocolo idéntico a las anteriores reuniones presidenciales con el líder espiritual para evitar la ira de Pekín, que había exigido a Obama que cancelara el encuentro.

 

En un corro y abrazados, tibetanos de todas las edades y vestidos con trajes regionales bailaron con cantos y el acompañamiento de un pequeño cítara, durante alrededor de una media hora y mientras repartían café y sopas para amenizar una fría mañana de invierno.


Tnzin Phentok, estudiante de secundaria nacida en India, viajó desde Nueva York al encuentro para apoyar una causa a la que se vincula por su padre, procedente del Tíbet.


"Estamos muy contentos y esperamos que (Obama) haga algo por Tibet en el futuro. Hemos venido para defender nuestros derechos y justicia, y para hacer conocer al resto del mundo la verdad sobre el Tíbet", manifestó a Efe.

 

Históricamente el Tíbet disfrutó de periodos de independencia alternados con protectorados mongoles y manchúes hasta que en el siglo XX los británicos vendieron su soberanía a China.


En 1950 las tropas comunistas invadieron el Tíbet, según Pekín para liberar a la región del régimen feudal y atrasado de los lamas.


Hace casi dos años esta región autónoma volvió a ser el foco de la atención internacional cuando vivió las protestas más dolorosas de su historia con un número indeterminado de muertos por la represión del Gobierno de Pekín.

 

Para Tenzin Dorjee, tibetano asentado en Nueva York desde hace cinco años y vicepresidente ejecutivo de la organización Students for Free Tibet, la reunión de hoy merece, sin embargo, "una celebración".


"Muchos tibetanos en todas partes están celebrando esta reunión porque simboliza una oportunidad que Obama puede aprovechar y cambiar el curso de la historia de los seis millones de tibetanos y para mil millones de chinos", aseguró.


Según el activista, el encuentro es un mensaje al Gobierno chino de que Estados Unidos defiende con seriedad la paz, la democracia y la libertad.


Dorjee consideró que el comienzo de unas conversaciones de paz entre China y Tíbet podría estar cerca si Obama intermedia, una acción que agradecerían otros también.


"Si la situación en el Tíbet puede cambiar, entonces puede cambiar la situación en China. Libertad para Tíbet automáticamente significa mejora y democracia en China", defendió.


fecha edicion
old id
527308
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América