La ciudad argentina de Mar del Plata, tomada por la seguridad y con un clima lluvioso, se prepara para la XX Cumbre Iberoamericana que reunirá a los jefes de Estado y Gobierno bajo el lema "Educación para la inclusión social".
Con las playas desiertas por un inusual tiempo lluvioso, la ciudad, que ya en 2005 acogió la Cumbre de las Américas, asiste resignada a un tremendo despliegue de seguridad que tiene restringidos los accesos en unos tres kilómetros cuadrados únicamente a las personas debidamente acreditadas.
Lanchas neumáticas con agentes de fuerzas especiales vestidos de negro y discretos barcos patrulleros se pasean frente a las costas de Mar del Plata mientras van llegando periodistas y funcionarios a esta ciudad de 620.000 vecinos que en los próximos dos meses llega a duplicar su población.
Las ausencias del jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y del mandatario boliviano, Evo Morales, ya marcan el interés de estas horas previas, mientras planean dudas sobre la asistencia del presidente cubano, Raúl Castro, o el nicaragüense Daniel Ortega.
El lema de esta cumbre será la "Educación para la inclusión social", retomando uno de los temas, la educación, siempre presente en las cumbres iberoamericanas.
Sin embargo, más allá de los objetivos oficiales, los conflictos centroamericanos marcarán los debates de la reunión: por un lado, la legitimidad del Gobierno hondureño de Porfirio Lobo, contestada por la mayoría de países iberoamericanos, y por otro, el reciente choque entre Costa Rica y Nicaragua por un conflicto de límites.