Los líderes de los principales partidos políticos canadienses cierran hoy la campaña electoral más disputada de los últimos años con un maratón de mítines en todo el país para intentar ganar el máximo apoyo de cara a los comicios de mañana.
El líder del Partido Conservador (PC) y primer ministro en funciones, Stephen Harper, tiene previsto recorrer hoy el país, el segundo más extenso del mundo, de punta a punta para intentar conseguir la mayoría absoluta que le ha resultado evasiva en las dos últimas elecciones generales.
Harper inició el día con un mitin en la provincia de la Isla del Príncipe Eduardo, en la costa del Atlántico del país, y aprovechará al máximo la jornada para cerrar el domingo a más de 5.600 kilómetros al oeste, en la provincia de Columbia Británica.
Según el último sondeo dado a conocer hoy, el PC de Harper ganará las elecciones de mañana con un 37 % de los votos pero será incapaz de obtener la mayoría absoluta que ha solicitado al electorado desde el primer día de la campaña.
Por detrás de los conservadores, se sitúa de forma inesperada el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD) de Jack Layton, con el 30,6 % de apoyo popular, y en tercer lugar el Partido Liberal (PL) de Michael Ignatieff con el 22,7 %.
El ascenso de los socialdemócratas, hasta la disolución del Parlamento el 25 de marzo la cuarta fuerza política en número de escaños y que en 2008 consiguió el 18,1 % del voto, se ha convertido en la mayor sorpresa de un campaña que los analistas preveían de nuevo que sería una lucha entre conservadores y liberales.
La encuesta de Nanos Research dada a conocer hoy, realizada con 1.200 entrevistas durante los pasados tres días y con un margen de error de 2,8 puntos, también indica que el PC está perdiendo apoyo en las últimas horas mientras que el NPD sigue en ascenso.
Hoy, en la Isla del Príncipe Eduardo, Harper siguió con la estrategia de los últimos días de limitar el daño y renovó sus ataques contra el NPD.
Según Harper, Canadá "se encuentra al borde del precipicio" porque una posible victoria de los socialdemócrata, o un Gobierno de coalición entre el NPD y el PL, supondrá "más impuestos, la desaparición de puestos de trabajo, un atolladero constitucional y, en poco tiempo, nuevas elecciones".
El líder del Partido Conservador también hizo un llamamiento al voto estratégico al solicitar, por segundo día consecutivo, que los liberales más conservadores voten al PC para evitar la victoria socialdemócrata.
El problema para Harper es que las encuestas señalan que para la mayoría de votantes liberales la segunda opción es el NPD.
Por su parte, el líder socialdemócrata, Jack Layton, inició hoy el día en la provincia de Québec, donde comenzó su meteórico ascenso y donde según los sondeos el NPD desplazará al independentista Bloque Quebequés como el partido más votado.
En la provincia francófona el NPD cuenta con el apoyo del 37,4 % de acuerdo con el sondeo de Nanos Research, lo que le podría asegurar más de 40 de los 75 diputados que se eligen en Québec.
Layton afirmó hoy en Montreal: "si vamos a conseguir que este viento de cambio se haga una realidad, tenemos mucho que hacer. Tenemos una oportunidad histórica, que empezó aquí en Québec".
De otro lado, el líder liberal, Michael Ignatieff, se concentró en la mayor ciudad canadiense, Toronto, uno de los núcleos liberales del país.
Ignatieff, que fue el único de los tres principales líderes que respondió este domingo preguntas de los medios de comunicación, reconoció durante un mitin en las cercanías de Toronto que las encuestas auguran un mal resultado para el PL pero añadió: "después de la elección, ya veremos dónde nos encontramos".
Los conservadores han basado su campaña en la economía y la necesidad de que los canadienses concedan al PC una amplia mayoría que dé estabilidad al país en un momento de incertidumbre mundial.
Canadá ha sido el país del G7 que mejor capeó la recesión económica hasta el punto que ya ha recuperado todos los puestos de trabajo perdidos durante la crisis, un logro que Harper ha repetido puede diluirse si los conservadores no consiguen la mayoría absoluta.
El primer ministro en funciones también ha machacado la idea que liberales y socialdemócratas formarán una coalición "ilegítima" con el Bloque Quebequés para derribar a los conservadores si el PC no consigue la mayoría absoluta.
Por su parte, la oposición han señalado que no se puede confiar en los conservadores y que Harper ha sido el primer ministro más hermético y antidemocrático de las últimas décadas.