El consejero delegado del Grupo Chrysler, Sergio Marchionne, dijo hoy que el fabricante estadounidense quiere devolver este año el dinero prestado por Estados Unidos en 2009 y que espera ampliar su capacidad de producción en Canadá.
Marchionne dijo durante la presentación de los nuevos Chrylser 300 y Dodge Charger en la factoría que la empresa tiene en la localidad canadiense de Brampton que le gustaría pagar los préstamos otorgados por EE.UU. y Canadá en 2009 este año "si pudiera".
Marchionne, que también es el consejero delegado de Fiat, explicó que los préstamos, que evitaron el cierre de Chrysler durante la grave crisis de 2009, no le están saliendo baratos al fabricante.
"Chrysler está pagando más de mil millones de dólares en intereses a los contribuyentes", dijo Marchionne, que calificó la operación como "la financiación más cara" realizada pero también justa.
El Grupo Chrysler recibió en total 6.900 millones de dólares de las autoridades estadounidenses y canadienses para superar la crisis y proceder a su reestructuración bajo la dirección de Fiat.
El directivo también señaló que en cuanto pueda, Chrysler invertirá 400 millones de dólares en la factoría de Brampton (donde se producen los modelos Chrysler 300, Dodge Charger y Dodge Challenger) para construir una nueva unidad de pintado.
La planta de Brampton emplea en la actualidad 2.900 personas y funciona con dos turnos de trabajo. La inversión en una nueva unidad de pintado supondría la creación de un tercer turno y mil puestos de trabajo adicionales.
Marchionne también señaló que los nuevos Chrysler 300 y Dodge Charger son prueba "de lo mucho que esta compañía ha avanzado en los pasados 18 meses".