El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha confiado hoy en que el litigio abierto con Argentina en torno a la compañía Repsol YPF pueda resolverse de forma amistosa para no tener que llegar a los tribunales.
García-Margallo, en un desayuno informativo organizado por Europa Press en Madrid, se ha referido al caso de Repsol ante los supuestos planes de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de nacionalizar o intervenir la filial argentina YPF, que controla la petrolera española.
El ministro ha asegurado que el Gobierno español no ha dejado de trabajar "ni un solo segundo" para solucionar este caso y ha recordado la visita que el titular de Industria, José Manuel Soria, hizo a Buenos Aires la pasada semana.
Preguntado por si es optimista en relación con este asunto, García-Margallo ha respondido: "Estoy todo lo tranquilo que se puede estar en una situación que evoluciona en el tiempo".
Ha apuntado que España y Argentina tienen firmado un acuerdo de protección de inversiones, pero el ministro ha expresado su esperanza en no tener que acudir a los tribunales.
"No soy nunca partidario de judicializar estos temas y soy mucho más partidario del acuerdo amistoso", ha subrayado.
El Ejecutivo argentino achaca a Repsol YPF los problemas de abastecimiento de combustible, la caída en la producción y la falta de inversiones que sufre el país sudamericano.
Algunos medios publicaron el pasado fin de semana que el Rey telefoneó a Cristina Fernández para mediar en el conflicto.
García-Margallo ha optado por la "discreción" y no ha confirmado esta conversación, pero ha admitido que Don Juan Carlos está teniendo un papel fundamental a la hora de hacer gestiones en beneficio de España.
"Sin la figura del rey, estaríamos en estos momentos en dificultades en determinados países de los que no quiero acordarme, como en el Quijote, en los que también el rey no está sacando las castañas del fuego", ha comentado.
A la pregunta de cómo juzga la creciente inseguridad jurídica para las empresas españolas en Venezuela y Argentina, García-Margallo ha confesado: "Con preocupación".
El jefe de la diplomacia española ha destacado la importancia de potenciar acuerdos de asociación de la UE con regiones como la de Mercosur, en la que está Argentina, con el fin de mejorar la seguridad jurídica de las inversiones.
Sobre Cuba, García-Margallo ha reiterado que no tiene previsto viajar a la isla este año, aunque no ha cerrado la puerta: "No está en la agenda en estos momentos, pero daremos una pensada a ese tema".
También ha insistido en que el Gobierno español "no va a privilegiar" el cambio de la llamada Posición Común de la UE hacia el país caribeño.
No obstante, se ha mostrado partidario de ir "adaptando la interpretación" del actual marco de relaciones de la UE con Cuba, siempre y cuando el régimen castrista haga avances "en materia de amnistía, libertades, derechos pluralismo político".
A su juicio, no es posible modificar la Posición Común sin que haya "cambios paralelos" por parte del régimen cubano, como pretendía -ha añadido- el anterior Gobierno socialista.
Tras confirmar que Cuba será invitada a la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, ha asegurado que esta cita tendrá dos principios básicos para el Ejecutivo del PP: el respeto recíproco entre los países y considerar los asuntos iberoamericanos como "asuntos de familia".
"A unos les gustará más el proyecto de Colombia, México y Perú; a otros les gustará más el proyecto del ALBA (países bolivarianos), pero ambos proyectos tienen que ser respetados, entendidos y asumidos por toda la cumbre y todos los países", ha defendido.
García-Margallo ha subrayado la necesidad de que Europa estreche su colaboración con Latinoamérica.
"La UE, si no quiere desaparecer, tiene que hacer un esfuerzo especial en América Latina, y se tiene que contar con la opinión de España", ha opinado.